LA COMEDIA DE LA HISTORIA

“Una de las características del régimen colonial que más resistencia despertó entre los habitantes del Nuevo Mundo, fue su pretensión de favorecer la industria española reduciendo las actividades económicas de sus colonias a la PRODUCCIÓN DE MATERIAS PRIMAS, LA EXPLOTACIÓN DE LAS MINAS Y LA COMPRA OBLIGADA DE LOS PRODUCTOS INDUSTRIALES DE LA METRÓPOLI”.
Y pensar que centenares de compatriotas entregaron su vida en aras de la libertad en los campos de batalla independentista. Y pensar que durante 200 años nos hemos sumergido en el agujero negro de las guerras civiles donde generación tras generación nos hemos degollado mutuamente buscando la paz, la convivencia y el desarrollo autonomista como bien se lo merece cualquier pueblo en cualquier lugar del mundo.
Todo ello para que después de 200 años vengamos en últimas a festejar alborozadamente la modernidad y la posmodernidad que tanto nos restriegan día y noche que nos ha sumido nuevamente en simples productores de materias primas mal pagas, al saqueo del suelo, el subsuelo, la atmósfera, la estratósfera, y que nos vanagloriemos como ciudadanos del mundo únicamente porque consumimos las baratijas que nos endilgan para hacernos sentir propietarios de un futuro borrascoso.
Venido a ver, después de tantos ires y venires que los siniguales y cantinflescos líderes de la Nueva Colombia, no hagan otra cosa que entregar a los “cometeros 2 del siglo XXI”, de toda laya y pelambre, a nombre del desarrollo, centenares de miles de hectáreas, reduciendo a la población a mendicantes de subsidios, y a la vieja categoría de hombres y mujeres desposeídos de tierra y bienes, convertidos en carne de cañón de la explotación inmisericorde, aquí y allá.
Como lo decía la eminencia de don Florentino González, en la mitad del siglo XIX: “Debemos ofrecer a Europa las materias primas y abrir las puertas a sus manufacturas para facilitar los cambios y el lucro que traen consigo”.
Como dirían en aquella época: el mejor gobierno es el que menos gobierne. Firmemos tratados a diestra y siniestra. Feriemos la tierra despojada. Feriemos los bienes públicos y no faltará tras el adefesio de vender a Isagen, que mañana, como en otrora, pongan en venta el Capitolio Nacional.
Phánor Terán desde Tunía, patrimonio cultural del Municipio de Piendamó
Agosto 15 de 2013



