La ciudad fragmentada


Foto: OVACEN
La ciudad fragmentada
De manera relativamente reciente y como expresión planetaria de la cultura contemporánea, se ha generalizado un fenómeno que abarca y caracteriza la forma de vivir de la civilización humana. Fenómeno que se designa como la URBANIZACIÓN. Somos ahora una civilización predominantemente urbana, que encuentra en las ciudades el eje de gravitación de los procesos esenciales y el núcleo articulante de casi todas las funciones que garantizan la supervivencia y la reproducción de la civilización en su conjunto. Hoy la historia universal en lo esencial es historia citadina.
Hasta en una sociedad como la nuestra, bastante rezagada en alcanzar niveles de “desarrollo” y modernidad como el logrado por otras sociedades en otras latitudes, también y, de manera acelerada, ha quedado cobijada dentro de dicha categoría. Todos hemos sido sorprendidos testigos de ese enorme y aluvional proceso de urbanización acontecido en Colombia en el lapso de muy pocas décadas. De una sociedad donde prevalecía la vida y la actividad rural nos “transmutamos” en sociedad urbana. Surgieron y se consolidaron, casi de imprevisto, muchas ciudades, aunque en verdad pocos ciudadanos. Y este ha sido un proceso que termina alimentando muchos de nuestros desequilibrios y muchas de nuestras inquietantes asimetrías entre nuestras relaciones tanto sociales como estrictamente humanas. Pues ese incontrolado proceso de urbanización modernizante, de modernidad sin modernización, al cual nos arrojó la dinámica trasformadora de la historia, se ha cumplido de manera precaria y en muchos sentidos anormal, en la medida en que ha carecido de las necesarias correspondencias culturales.
Como nuestro asunto y nuestro tema es la compleja problemática vinculada al acontecer de la ciudad de Popayán, podemos sostener y constatar que los variados factores que han trastocado el ordenamiento y el comportamiento de nuestra vida urbana se relacionan de manera muy significativa con un fenómeno, que también ha venido ocurriendo en muchas otras ciudades del mundo. Se trata de la FRAGMENTACIÓN URBANA.
En el pasado reciente y de manera notoria en las ciudades “pequeñas” era fácil certificar una especie de unidad espiritual y cultural entre los miembros de dichas comunidades. La ciudad era la cristalización de una relación social integrada, así las definió L.Mumford. Relación de la cual podía derivarse un sentido de identidad y de participación compartida de los ciudadanos con el propio destino histórico del lugar donde habían nacido.
La ciudad les proporcionaba el sentimiento de poder ser y estar en la historia y en la propia vida.
Pero como es inevitable e igualmente inexorable, la historia, en lo fundamental, es DEVENIR, CAMBIO Y TRANSFORMACIÓN continua de los elementos que transitoriamente la fundamentan. Así muchos quieran que todo permanezca estático. Pero acontece que lo que designamos como LA ACELERACIÓN DEL TIEMPO HISTORICO, necesariamente introduce elementos de innovación y transformación que alteran el rostro y la forma de la realidad, muy a pesar de quienes anhelan y pretenden que nunca nada se transforme, ya que sin duda el deseo de permanecer y de permanencia pareciera ser también una condición inherente de los seres humanos; como lo es el deseo de que permanezcan algunas condiciones sociales y políticas que los favorecen. Pero pensar con el deseo es una falsificación ilusoria, que tal vez solo sirve, para engañarse con los falsos espejismos que inventa la nostalgia.
El hecho concreto e inevitable, es que tanto el mundo como nosotros los seres humanos estamos sometidos a la dialéctica del cambio cuando existimos, pues somos materia y espíritus vivos.
Utilizáremos el sugerente concepto de ACELERACIÓN DEL TIEMPO HISTORICO para mirar y entender, desde diferentes perspectivas, muchos de los efectos incomprendidos y muy poco estudiados, de los impactos que el proyecta sobre las realidades mentales, sociales y culturales que, por ejemplo, se registran en el presente de una ciudad como Popayán.
Como su nombre lo indica, el concepto de aceleración del tiempo histórico, se relaciona de íntima forma con el concepto de velocidad, el que a su vez se vincula a los eventos y a los procesos asociados a la producción y al intercambio de bienes materiales. A mayor velocidad en dichos procesos de producción y de intercambio de bienes por la mediación del DINERO, de manera necesaria se produce y se provoca una mayor diferenciación en casi todas las relaciones humanas y sociales. Y cuando en el seno de una estructura urbana se escenifican estos eventos también de manera simultanea e inexorable se inicia el ciclo de LA FRAGMENTACIÓN URBANA, que modifica de manera aún más profunda y problemática la forma y los procesos de la convivencia y el comportamiento citadino.
No se trata de metáforas de “SOCOLOGIA IMPRESIONISTA” como se titula uno de mis libros publicados, sino de nuevos elementos de análisis para intentar una reinterpretación del nuevo ser histórico de nuestra ciudad de Popayán.
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