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Lunes, 5 de octubre de 2026
lunes 26 septiembre, 2016 a las 10:00 pm

LA CAVERNA

timochenko
Gloria Cepeda Vargas
Gloria Cepeda Vargas

¿Merecían la silla eléctrica pero Santos los va a premiar con sillas en el Congreso? SÍ. Podemos evitarlo votando NO

Estas líneas, que parecen surgidas de las cavernas de Savonarola, se yerguen, plasmadas en vallas gigantescas, al norte de Popayán. Anónimas, como todo pusilánime que se respete, con una estatura que sobrepasa edificios y puentes, lucen, a manera de aval, una monumental imagen de Timochenko, con este rótulo: Timochenko presidente.

La percepción de estos macabros carteles, me produjo escalofrío. Son la expresión elocuente de la hoguera de odio en que nos debatimos. De la sinrazón desatada. De la absoluta carencia del concepto de patria y de lo que es peor: de la existencia de esa capa babosa que cubre la absoluta falta de conciencia política y la doble moral de quienes reducen el concepto de democracia y aún de ciudadanía, al éxtasis morboso que les produce la contemplación de su propio ombligo.

Todo país necesita de al menos dos polos para proclamar un equilibrio político confiable. Me resisto a creer que todo ciudadano de derecha en Colombia apruebe este auto gol que acaba de administrarse la franja más primitiva de sus copartidarios. Son caverna pura, abisales profundidades donde no llega el sol. Los autores de semejante atrocidad, seguramente autorizados por el Consejo Supremo Electoral, una vez más se desnudan sin pudor atizando la ignorancia de gran parte del electorado. Hacer la divulgación de cualquiera de los temas que nos preocupan, demanda ante todo, sindéresis, aceptación respetuosa de la diferencia e inteligencia necesaria para identificarla.

Naturalmente que tienen derecho a expresarse públicamente, pero sometidos a elementales reglas de convivencia civilizada. Y no me digan que ésta es una verdad de Perogrullo porque estos carteles dicen claramente que sus autores no la conocen.   

Duele Colombia y su atraso humano, duele su indefensión, su fauna agazapada en baluartes de poder. La propaganda política de la derecha es una metida de extremidades inferiores la que, unida a esa sarta de sandeces despelucadas en el congreso de la república, nos hacen un país casi inviable para lo que nos depara el futuro.