La Capilla de Tierradentro

Por. Álvaro Jesús Urbano Rojas.
Duele que la intolerancia, la incomprensión y la incapacidad para el diálogo causen tanta tragedia y que en su ignominia, los hombres azorados por los arrebatos de apasionadas luchas territoriales, sean capaces de menoscabar el patrimonio cultural e histórico de la humanidad.
La iglesia doctrinera en Tierradentro de techumbre añosa y paja centenaria, con ribetes de figura de pesebre, ya no existe, fue incendiada, las llamas acabaron con más de 206 años de historia. La hermosa capilla, fue construida por mandato de la cacique Angelina Gullumuz, con el concurso del sacerdote jesuita José Joaquín Núñez y Tovar, en 1807. Es la más hermosa expresión arquitectónica primitivista que he conocido, de los sitios que al visitarse generan sentimientos de admiración y ternura. Por su particular diseño, fue considerada patrimonio cultural de la humanidad, más por arrebatos de una blasfemia inmisericorde, en plena Semana Santa, fue asolada en un acto de barbarie y vandalismo criminal, provocado por mentes desadaptadas, ruines y mezquinas, incapaces de medir y responder por sus actos innobles, desprovistos de sensibilidad cultural que ralla con la infamia de la perversidad y la malevolencia destructiva de mentes enfermas.
Hace más de 200 años indígenas Paeces conservan y restauran la Iglesia de Santa Rosa de Lima, construida con la técnica tradicional de arquitectura en tierra, usando como bastidores la guadua y como amarras el chillazo, una liana tan fuerte como el acero, utilizada para asegurar los muros de tierra amarilla apisonada, rica en azufre por las erupciones del nevado del Huila. Lo que más la enlucía era su cubierta de paja, cortada en los pajonales del páramo y sus paredes sempiternas, blanqueadas con cal de las calizas de Pitayó en Silvia (Cauca), su ornamentación tenía como particularidad la pintura mural con rasgos indígenas y un muro estero en el que terminaba el templo en su altar mayor y sobre el dintel del portón principal una entreplanta para el coro alto.
La última restauración se hizo hace seis años por el cabildo de Santa Rosa de Capisisco con el apoyo del Ministerio de Cultura y la asesoría de la Gobernación del Cauca, con una inversión superior a los 103 millones de pesos.
Inzá históricamente ha soportado conflictos inter-étnicos entre campesinos e indígenas, dejando muchos heridos y no pocos muertos. Los antagonismos de poder han cerrado escuelas, centros de salud, menoscabado el desarrollo económico de la región y amedrentado al turista nacional y extranjero. Al problema se le han dado largas por parte de las autoridades, su accionar se está saliendo de cauce, quizá soslayando una realidad que puede dar lugar a una avalancha social, más arrasadora que la del río Páez, con consecuencias imprevisibles para el devenir histórico de esas comunidades.





