La ausencia del Estado en el Cauca

La ausencia del Estado en el Cauca: violencia y masacres

Por Guido Germán Hurtado Vera
Historiador y Politólogo
En Colombia la violencia ha estado presente en sus 207 años de vida republicana.
Los problemas políticos y el desarrollo de las instituciones estatales han llevado a varios académicos a hablar de “ausencia del Estado” como explicación de este fenómeno.
Otros se refieren al concepto de “ausencia del Estado”, como el abandono que sufren muchas regiones en materia de servicios públicos (salud, educación, agua potable, alcantarillado, energía) o la falta de obras de infraestructura, vías o la poca presencia de las instituciones de justicia. Lo anterior sumado a la cabalgante corrupción.
En esas regiones donde hay vacío estatal, los espacios políticos y de poder son ocupados por grupos armados ilegales que sustituyen al Estado y le usurpan el monopolio de la organización social, la seguridad y el cobro de impuestos.
El departamento del Cauca es un ejemplo vivo del concepto “ausencia del Estado”. En particular, en aquellas zonas donde hay explotación de minería ilegal, cultivos de uso ilícito y corrupción.
El observatorio de DDHH y conflictividades de Indepaz entiende por masacre como, “el homicidio intencional y simultáneo de varias personas (3 o más personas) en estado de indefensión, por un mismo autor, y en iguales circunstancias de modo, tiempo y lugar.”
Según sus datos, en los últimos 5 años (2020-2024) se registraron en Colombia 450 masacres, con un total de 1.586 víctimas. A 5 de mayo de 2025, se han registrado 22 masacres, con 67 víctimas.
El departamento del Cauca ha registrado, desde el año 2020 hasta el 5 de mayo del 2025, un total de 66 casos de masacres, con un total de 234 víctimas.
En el 2020, 14 casos y 53 víctimas. Mercaderes, 3 casos; Argelia, Buenos Aires, Santander de Quilichao y El Tambo, 2 casos; Piamonte, Suárez y Corinto, un caso.
En el 2021, 14 casos y 46 víctimas. Santander de Quilichao, 5 casos; Argelia y Balboa, 2 casos; Inzá, El Tambo, Suárez y Cajibío, un caso.
En el 2022, 15 casos y 49 víctimas. Santander de Quilichao y El Tambo, 2 casos; Miranda, Buenos Aires, Timbiquí, Balboa, Bolívar, Mercaderes, Morales, Caldono, Villa Rica, Rosas y Cajibío, un caso.
En el 2023, 9 casos y 30 víctimas. Santander de Quilichao y Balboa, 2 casos; El Tambo, Piendamó, Corinto, Caloto y Miranda, un caso.
En el 2024,13 casos y 53 víctimas. Corinto y Miranda, 2 casos; Piamonte, Paéz, Cajibío, López de Micay, Toribio, Suárez, Buenos Aires, Mercaderes y Balboa, un caso. Cabe señalar que en la masacre de López de Micay ocurrida el 08 de septiembre se asesinaron a 12 personas.
En lo corrido del 2025, se registra un caso ocurrido en Guachené, con un total de 3 víctimas.
El Cauca tiene 42 municipios y en 27 de ellos se han registrado masacres, es decir, el 64,28% de su territorio ha sido azotado por la violencia.
Esas zonas de disputa no son más que partes de territorio donde el poder institucional no es soberano y donde algunos sectores de la población no aceptan el control estatal o se enfrentan con él con las armas.
Este asunto refleja evidentemente la necesidad sentida por la población del Cauca de una mayor presencia institucional. Tal insistencia en la estatalización florece en la movilización social de muchas organizaciones ciudadanas, que reclaman la presencia de las autoridades para la solución de sus penurias.
Hoy la presencia estatal y el desarrollo socioeconómico siguen estando lejos.
Un gobierno nacional que fracasó con su política de “Paz Total”. Un gobierno departamental que en 17 meses de gobierno no tiene una ruta clara en materia de desarrollo social, económico y paz. Y unos gobernantes locales, que siguen dilapidando los escasos recursos locales en indebidos contratos públicos.
Y todos los gobiernos, el nacional, el regional y los locales, sin entender el verdadero significado del desarrollo humano, la presencia estatal en los territorios olvidados y la lucha contra la corrupción
Por ahora toca, sin otra cosa, seguir registrando, en estadísticas, los números de las víctimas de esta guerra cruenta, larga y degradada.
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