LA AMNESIA POLÍTICA Y OTRAS PERLAS

Los días que han corrido (y seguirán corriendo), rápidos y raudos como el agua, desde el pasado viernes 25 de julio del presente año (y aún, una semana antes), han sido días demasiado agitados, casi paranoicos, para la gran cantidad de aspirantes a los diferentes escaños políticos, habidos y por haber, conformados por hombres y mujeres, de diferentes edades, quienes buscan ansiosos, con frenesí inusitado, colocarse en las diferentes listas de candidatos, para así encontrar la aceptación popular que les permita figurar con vida y sobrevivir durante los próximos cuatro años.
Por lo anterior, ese “corre, corre” político, se convierte en un espectáculo único y diferente en el mundo, digno de verse y comentarse, donde es posible analizar con lujo de detalles las veleidades, caprichos y escondrijos del alma humana, a la manera del sabio Salomón, quien alguna vez dijo: “vanidad de vanidades, todo es vanidad”, refiriéndose a esos comportamientos raros e ilógicos de los seres humanos, cuando intentan conseguir alguna prebenda y escalar posiciones, tal como sucede en el mundo político, donde es posible encontrar de todo un poco, para llegar al objetivo propuesto, usando una cantidad de artimañas desleales, de intrigas a montón, de componendas en contra de los adversarios políticos. Incluso, se denigra del otro, se le ofende en contra de su dignidad como ser humano y como ciudadano colombiano. Todo este panorama, muy desalentador y pesimista, conduce al desprestigio de los políticos, lo mismo que a la abstención, fenómeno social preocupante que ya en las presentes elecciones comienza a figurar con altos índices, como lo prueban algunas encuestas hechas en Popayán en los últimos días.
El desencanto de los ciudadanos aptos para votar, tiene otros componentes dignos para analizar. Uno de ellos, comentado por un ciudadano payanés, cuando le pregunté su opinión sobre las próximas contiendas electorales. Su respuesta me dejó pensativo; “no hay candidatos autónomos que actúen según su propia conciencia, en bien de la comunidad. Siempre detrás de ellos, están los mismos con las mismas, los llamados barones electorales, que los manejan a su leal saber y entender, como verdaderos titiriteros”, con el fin de sostener su poder electoral y mantenerse siempre, por los siglos de los siglos, amén. El otro componente, es el denominado “la amnesia política”, que consiste simplemente en prometer y prometer muchos proyectos y realizaciones a las comunidades, las cuales nunca se cumplen. Esta amnesia, es una constante en Colombia, siendo una enfermedad electoral y política, que ha llevado a la apatía y desazón en los ciudadanos colombianos, los cuales cada cuatro años vienen a aumentar el índice de abstención que ya comentamos.
Ante tal situación planteada en los anteriores párrafos, viene la pregunta del millón: ¿qué debemos hacer en las próximas elecciones? ¿Por quién votar? A nivel de alcaldía para Santander, elegir a quien tenga más empatía con la ciudad, más carisma, que sienta a su ciudad, que la conozca en todas sus dimensiones, no por los colores de los partidos, ni por los barones electorales detrás de ellos. Lo mismo para gobernador, para concejo municipal y para asamblea departamental. No olvidemos que los próximos dignatarios serán los del posconflicto y deben tener por lo tanto, condiciones especiales para afrontar ese período de la historia colombiana. Elijamos a los mejores.






