LA ALEGRÍA



Busqué de inmediato en Google luego que Marga me insinuó que a continuación del tema del dolor, continuara con un texto sobre la alegría. ¿En quién más me interesaría sino en Beethoven? Wikipedia dice que se llama la Coral de la Libertad y la compuso durante ocho años. Beethoven se propuso musicalizar la Oda La Alegría de Schiller.
En efecto, si uno se pone a pensar si el nombre de Libertad equivale a Alegría tendría que convenir en que hay mucho parecido. La libertad es una disposición del ser humano a obrar según su sano juicio se lo ordena. Al proceder de esta manera no hace otra cosa que terminar por reír, gozar, exultar y saltar de contentura. Queda henchido del placer de haber realizado lo que más deseaba y por esto es feliz. Nada ni nadie se lo podía impedir.
La alegría es un estado más o menos permanente de gozo, de satisfacción interior que se refleja en la actitud exterior del ser que la disfruta. La alegría se nota en el rostro, en la constante disposición a obrar por motivos altruistas en las acciones cotidianas. A quien lo hace se le considera que es una persona libre de arrugas en su frente y que vive el fenómeno espiritual llamado Alegría.
La alegría se refleja en la cara, en la presteza a servir a alguien sin pensar que hay obstáculos o que la labor será difícil. Quien tiene ese carácter no es por la fatalidad o porque nació así. Es porque se la ha ganado. No se es alegre gratuitamente. La Naturaleza no otorga por capricho ni la incluye en el nacimiento en un individuo. Cada cual se la ganará con el ejercicio de su voluntad dirigido hacia el logro de las características que dejan vislumbrarla.
Quien alguna vez no tuvo alegría y ahora la posee debió pasar por etapas previas para alcanzarla. Tuvo que vencer dificultades en el intento y sufrir decepciones sin que éstas lo arredraran. Venció las barreras, triunfó sobre hechos y obstáculos impensados que aparecieron de improviso y supo sortearlos sin desanimarse. Así se fue formando, poco a poco esta virtud esquiva.
Porque la alegría es un don que se consigue, es una virtud que se gana con esfuerzo. No se llega a ella sin el merecimiento demostrable. Es un premio por haberla conquistado. La gana quien la vislumbra en cien y más batallas. De ahí en adelante, como un heraldo la portará como bandera de paz y enseña de triunfo. Alguien le dirá que la consiguió a macha martillo y la ganó en buena lid.
De ahí en adelante podrá alzar su quijada y reír y caminar sin cansancio. La alegría suple cualquier obstáculo y vence las voluntades que quieran oponerse a sus designios con razones y concesiones justas. Nadie podrá decir que quien obra con alegría alguna vez perdió. La sinceridad, su amiga, la benevolencia, su compañera la acompañan siempre y la lealtad terminará de arreglar cualquier problema. Así serán reconocidos todos sus actos.
¿Usted, amigo, conoce a alguien que viva la alegría? Yo, sí. Y no sé si hoy la esconde o la conserva.
20-05-17 4:44 p.m.



