La Aldea Bananera y el Comisario
FABIO ARÉVALO ROSERO – MD[email protected]
Inspirado en un gato llamado Henry, “O. Henry” era el seudónimo del humorista William Porter. Autor de famosos cuentos cortos, O. Henry acuñó en 1904 el término República Bananera para hacer alegoría a los países poco desarrollados, donde generalmente había un dictador megalómano que exageraba su poder e importancia internacional, con ínfulas de todopoderoso, merecedor de majestades y honores a su supuesta gloria.

Imagen: http://images.google.com/imgres?imgurl=http://moises.lacoctelera.net
En esas historias los tiranos utilizaban la pobreza e ignorancia de sus gobernados para explotarlos y manipularlos. Aunque esta trama fue inventada hace mucho tiempo, no deja uno de ver de cuando en cuando, en Latinoamérica y particularmente en regiones provincianas colombianas, a algunos personajes inventarse algún tipo de batalla mítica contra los poderes del Cielo y de la Tierra, para engañar a los ingenuos que explotan. Se apropian de gestiones que no han hecho y con el apoyo de sus cortesanos se inventan cuentos para tapar la realidad social.
Allí donde haya instituciones débiles y políticos censurables, dispuestos a engañar a incautos con historias fantásticas de proezas de gobierno y luchas heroicas contra enemigos inventados, habrá también una maquinaria, “dueña” del administrador de turno que intentará establecer sus “Urbes Bananeras”. Necesarias para mantener adormilada y resignada a la sociedad evitando que reaccione. Esto nos recuerda un cuento al estilo de O. Henry.
En una pequeña aldea, la gente por el maltrato histórico de sus amos se había vuelto conformista. Al no tener oportunidades legítimas de entretenimiento acostumbraba a jugar con agua, hasta el punto del vandalismo. La aldea tenía un Comisario que dependía al parecer de los dictámenes de los poderosos de la región más que de los propios y estaba poco conectado con la comunidad. Pero tenía sus virtudes. Por ejemplo era muy gracioso cuando hablaba en público (dicen que se parecía a un santo vicepresidente cuando proponía traer Miss Universo y hacer el Mundial de Fútbol). Era muy simpático, la gente al escucharlo se olvidaba de la realidad y se trasladaba por un rato a un lugar de fantasía.
Un sector importante de la aldea venía insistiendo desde tiempo atrás acabar con el bárbaro juego. Un grupo de jóvenes se suma a la iniciativa y el Comisario por la presión se ve obligado a aceptar la propuesta y tardíamente expide un bando (seguramente en contra de su voluntad) prohibiendo la cruel diversión. Ese hecho se le reconoce con creces. El resultado es agridulce. Los sectores más populares no acatan la medida, pero la aldea pudo funcionar. Lo más triste es que miles de jóvenes se quedan desprogramados ya que el Comisario (mal asesorado) no quiso entender que había que ofrecer actividades alternativas con entretenimiento de alta calidad y que los chicos merecen respeto e inversión en su tiempo libre y vacaciones.
En actitud “cantinflesca” el Comisario dice que ha sido su éxito. Los medios áulicos, sacrificando la verdad y la objetividad, echan incienso para no perder la propaganda oficial. Para rematar como cree que la economía de la aldea está boyante y sobra el trabajo, expide un bando prolongando las vacaciones. Sin duda un gran logro para consolidar un estilo de gobierno de Aldea Bananera.
Apostilla: 1. Felicitaciones al equipo de jóvenes, personalidades e instituciones que lideraron y se sumaron a la campaña del “no juego con agua”. Aunque falta mucho, fue un ejercicio interesante, valió la pena. La Alcaldía fue invitada y apoyó la iniciativa. Reconocimiento a CRC y a su director que brindó todos los medios logísticos, con afiche incluído.
2. Ya es hora de dejar la fea costumbre de “ganar indulgencias con padrenuestros ajenos”. Ya ocurrió con el tema de Juegos Nacionales, ahora con el agua. La credibilidad se esfuma.



