Juntanza energética por el Cauca: del bloqueo a la construcción

Por: Neyla Yadira Amú Venté.
Doctorante en Gobierno, Políticas Públicas y Administración Pública.
En el Cauca no falta organización: El verdadero reto es enfocar nuestro capital social como una fuerza para construir soluciones y la actual coyuntura energética puede ser la oportunidad para hacerlo.
Ayer, mientras avanzaba lentamente por la vía Panamericana, observé algo que me dejó pensando más allá del trancón, de la molestia y de la angustia de quienes, como yo, intentábamos llegar a nuestro destino. La escena se ha vuelto recurrente en distintos tramos de este corredor vial. A los costados de la carretera, hombres y mujeres jóvenes, en su mayoría afrodescendientes; algunos indígenas y, lo más inquietante, niños, estaban organizándose, listos para bloquear, para cerrar la vía, para hacerse escuchar.
Quienes transitábamos seguramente compartíamos la prisa y la incertidumbre de estar suspendidos entre la necesidad de avanzar y la decisión colectiva de las comunidades de bloquear la vía.
En ese momento entendí que en el Cauca hay algo que no estamos leyendo bien. No es solo protesta. Es capital social movilizado sin dirección. Algo que a muchos incomoda, pero que es necesario decir: en el Cauca no es que falte organización, es que no hemos logrado canalizarla para construir.
Lo que vemos en las vías no es solo protesta, es la expresión de una capacidad de acción colectiva que, ante la falta de respuestas efectivas, ha encontrado en el bloqueo su forma más visible. Y así, el ciclo se repite: una coyuntura tras otra, una crisis tras otra, otro bloqueo de este importante corredor vial.
Hoy la coyuntura es energética, como tantas otras que han marcado nuestra historia: acceso a servicios públicos, condiciones de infraestructura, seguridad, acceso a oportunidades. La energía es una más, pero también una oportunidad para revisar cómo estamos o no, resolviendo nuestros problemas. Porque estas crisis no son aisladas: son expresión de brechas estructurales que, al mantenerse, reproducen condiciones de desigualdad y limitan las posibilidades de desarrollo en el territorio.
En municipios como Suárez y Buenos Aires, las fallas en el servicio eléctrico afectan la vida cotidiana y limitan la actividad económica. Las causas son estructurales: una red de distribución obsoleta, conexiones irregulares que deterioran el sistema y una dependencia de energía que llega desde otras regiones del país, muchas veces debilitada.
Pero reducir este problema a lo técnico sería insuficiente. El problema de fondo es de articulación y de gobernanza, entonces la pregunta es inevitable: ¿por qué seguimos resolviendo nuestras tensiones desde el bloqueo y no desde la construcción colectiva?
Tal vez la respuesta esté en lo que desde la teoría se denomina capital social. Como lo planteaba Pierre Bourdieu, este se compone de recursos materiales y simbólicos como las redes, la confianza, el conocimiento, el sentido de pertenencia y la capacidad de acción colectiva.
En la misma línea, James Coleman señalaba que este capital no solo explica cómo funciona una sociedad, sino que puede fortalecerse o debilitarse según la manera en que se articulan las relaciones entre el Estado y la comunidad. El Cauca lo tiene: es un capital vivo, movilizado, evidente en su capacidad de organización. Sin embargo, sigue desconectado de las soluciones, porque no hemos logrado integrarlo de manera efectiva en la construcción de respuestas a nuestros problemas.
Durante años, muchas respuestas han sido diseñadas sin suficiente diálogo con el territorio. Se actúa para la gente, pero no necesariamente con la gente. En ese vacío, la protesta termina siendo el lenguaje más eficaz. Como lo plantea Peter Evans, el desarrollo ocurre cuando existe una verdadera sinergia entre Estado y sociedad.
Por eso, la coyuntura energética es una oportunidad para actuar de manera distinta, con una ruta concreta. En el corto plazo, la instalación de minigranjas solares en puntos estratégicos del norte del Cauca permitiría aliviar la contingencia en un plazo de dos a tres meses, garantizando acceso básico y reduciendo la presión sobre el sistema.
A mediano y largo plazo, el desarrollo de pequeñas centrales hidroeléctricas permitiría avanzar hacia la generación propia de energía, disminuir la dependencia externa y fortalecer la estabilidad del servicio.
No es una idea abstracta. Es una ruta clara: respuesta inmediata con energía solar y solución estructural con generación hídrica local.
En este sentido, el desafío no es técnico, es lograr que esto ocurra.
Aquí es donde la juntanza energética por el Cauca adquiere sentido. No como consigna, sino como método de ejecución, ya que implica articular a la institucionalidad, Gobernación, alcaldías y Nación, al sector privado y a las comunidades en un mismo propósito: la institucionalidad orienta y garantiza condiciones, el sector privado aporta capacidad técnica y la comunidad participa, se apropia y asegura sostenibilidad.
Cuando esta articulación ocurre, la política pública deja de ser un diseño y se convierte en transformación.
Lo que está en juego no es solo cómo resolvemos esta coyuntura, sino cómo aprendemos a enfrentar las múltiples crisis del territorio. El problema no es la ausencia de soluciones, sino la forma en que las construimos o dejamos de construir colectivamente.
Porque cuando la gente participa, cuida; cuando comprende, se apropia; cuando se siente parte, construye, y en el Cauca no falta capital social, falta ponerlo a trabajar junto a la institucionalidad y a la capacidad técnica para resolver problemas reales.
Si lo logramos, ese mismo grupo de gente joven que hoy bloquea una vía puede ser el que mañana instale un panel solar, cuide una red y defienda una solución que también sienta como propia.
El Cauca tiene lo necesario: sol, agua, territorio y gente. Lo que necesitamos ahora es decisión, articulación y acción. Con la juntanza energética por el Cauca estaríamos avanzando en convertir nuestras capacidades en soluciones reales y sostenibles, dando un paso decisivo hacia una nueva forma de construir territorio.



