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Lunes, 5 de octubre de 2026
martes 6 julio, 2010 a las 1:36 pm

Jefe guerrillero recibió un balazo en el pecho

Un joven que pertenecía desde hace dos años al ELN, manifestó haber disparado contra su comandante cuando lo estaba obligando a cumplir un ataque contra miembros de la Fuerza Pública.
ANNP Popayán- Cauca, julio 07 de 2010.- Cansado de los malos tratos, de aguantar hambre y de estar en riesgo permanente, un muchacho de 17 años que estaba dispuesto a dejar las armas y no pertenecer más a la guerrilla, se reveló ante su comandante y antes que lo asesinara por esta iniciativa, le disparó en el pecho a su superior y huyó en busca de protección.
A la Estación de Policía del municipio López de Micay, llegó el subversivo y narró lo sucedido en su campamento, añadiendo que deseaba favorecerse del programa de desmovilización que ofrece el Estado para quienes decidan cooperar y entregar información sobre los frentes insurrectos.
“El ex combatiente, manifestó pertenecer a la columna guerrillera ‘Lucho Quintero’ del Ejército de Liberación Nacional -ELN-, encargados del narcotráfico, cultivos de uso ilícito y actividades terroristas en especial en zona rural del municipio de El Tambo”.
El posible asesinato del jefe guerrillero y la desmovilización del menor de edad, ocurrieron el pasado fin de semana en zona rural del municipio de López de Micay, sitio que el joven abandonó en busca de una nueva vida no sin antes entregar el material de guerra que siempre cargaba cuando debía enfrentar a la Policía o el Ejército.
Entre tanto, la Policía Nacional investiga para determinar si el jefe guerrillero murió o sigue herido. Sin embargo, están atentas en todos los centros médicos del suroccidente del país para dar captura a quien llegue con una lesión producida con arma de fuego.
Relato de un desmovilizado
Una vez en territorio seguro, el joven miliciano que decidió entregar sus armas ante la Policía Nacional, manifestó que durante los dos años que estuvo delinquiendo siempre lo trataron mal y que los regaños eran todos los días por parte de sus superiores.
“El comandante guerrillero me iba mandar lejos, por los lados de Husitó en El Tambo, a hostigar al Ejército y yo le respondí que no quería ir, además le dije que estaba aburrido…, en ese momento él saca un arma y antes que me matara yo saqué una pistola y le pegué un tiro, fue entonces cuando aproveché para irme”, narró el ex combatiente.
Durante seis días, el menor de edad tuvo que caminar descalzo por montañas y sin la posibilidad de comer. “Cuando me tiré al río casi me ahogo; yo traía dos fusiles pero en el agua se me perdió uno y llegando a López de Micay, en la parte que le llaman El Salto estaban 12 compañeros esperándome quizá para matarme, pero yo saqué el fusil y los ‘rafaguie’ para que no me siguieran, y luego de dos días en el monte por fin pude llegar al casco urbano.”
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