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Martes, 6 de octubre de 2026

Ironías en La Habana

Javier Enrique Blog
Javier Enrique Blog
CREPITACIONES 2013
Por Lic. Javier Enrique Dorado Medina
Correo electrónico: [email protected]
Twitter: @javiergolden_

Sin lugar a dudas, el domingo 26 de mayo de 2013 (siendo las 12 y media de la tarde), pasará a la historia colombiana como un día memorable y trascendental, por cuanto ese día recibimos con alborozo y “júbilo inmortal”, la mejor noticia de este semestre, representada en el primer acuerdo de los diálogos de La Habana, sobre el primer punto de la agenda, referente al tema agrario, al tema de la tierra, denominado “Política de desarrollo agrario integral”, una cuestión intrincada y problemática, que al principio parecía difícil de resolver por sus implicaciones políticas y de toda índole, siendo el origen primigenio del actual conflicto colombiano, pero que al cabo de 6 meses largos y pacientes, al fin hubo un entendimiento entre las partes en conflicto. Gracias a Dios, ese primer punto de la agenda pasó la prueba de fuego, pasó el examen, y hoy respiramos un poco más tranquilos, avizorando en el horizonte el posible fin de este eterno conflicto.

Transcurridos ya unos días y con la mente y el espíritu en franco reposo y solaz, usando mi lupa de columnista, he descubierto algunas ironías interesantes que quiero compartir con ustedes, amables lectores, acerca del punto ya acordado en La Habana. Así por ejemplo, debieron pasar 69 años desde Mayo de 1964 (cuando se produjo el asalto del Ejército a Marquetalia, donde se sostenía un reducto de campesinos comunistas, al mando del hoy fallecido, Manuel Marulanda Vélez, quienes después se convirtieron en guerrillas, fundando las Farc), para dialogar en paz, sobre el tema de la tierra que dio origen al conflicto.

De la misma manera, los diálogos se hacen en Cuba, un país no propiamente de las entretelas del Estado colombiano, pues siendo abanderado y adalid del movimiento revolucionario que recorrió a América del Sur, en las décadas del 60 y 70, no gozaba ni un ápice, ni un tris, de las simpatías de los estamentos gubernamentales, y ahora es lo contrario, se convierte en el país anfitrión de los acuerdos de paz, siendo el facilitador principal. Como se dice popularmente “toca hacer de tripas corazón” y aceptar la benevolencia del Estado cubano, así no nos guste.

Y lo más irónico, debiendo ser el gobierno colombiano, el que desde hace décadas se hubiera preocupado en forma por el tema agrario, de la tierra, de los campesinos, con toda la atención del caso, con “alma, cuerpo y sombrero”, cogiendo “al toro por los cuernos”, solamente ahora decide hacerlo, con toda la seriedad del caso, pero algo es algo y peor es nada y más vale tarde que nunca. Es verdad que hubo algunos intentos por hacer algo al respecto, durante los gobiernos de Alberto Lleras Camargo (con la creación del Incora, Instituto Colombiano de la Reforma Agraria), y Carlos Lleras Restrepo, pero sin resultados eficaces. De todas maneras, ya el primer paso ha sido dado y solamente nos falta cruzar los dedos y tener mucha fe y optimismo, para lo que viene.

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