INJUSTA EQUIDAD DE GÉNERO

INJUSTA EQUIDAD DE GÉNERO

Ayer, sábado 15 de julio, se jugó la final femenina del Grand Slam de tenis de Wimbledon 2023. Se enfrentaron la checa Marketa Vondrousova y la tunecina Ons Jabeur. Se impuso la primera 6-4, 6-4.
Apostaría 10 a 1 a que ni siquiera el 10% de quienes lean esta nota había oído mencionar antes a la flamante campeona, como tampoco a la subcampeona, a pesar de que también lo fuera en 2022. (La pertinencia de esta observación se verá más adelante).
Hoy, domingo 16 de julio, se disputó la final masculina del Grand Slam de tenis de Wimbledon 2023. Se enfrentaron el número 1 y el número 2 del mundo, Carlos Alcaraz y Novak Djokovic, respectivamente. De paso, disputaban también esta posición en el escalafón. Ganó el primero 1-6, 7-6, 6-1, 3-6 y 6-4.
Apostaría 20 a 1 a que más del 90% de quienes lean esta nota sabrán quién es el subcampeón, y no pocos, quién el flamante campeón, a pesar de tener sus recién cumplidos 20 años.
Campeón y campeona ganaron los mismos premios: 2000 puntos para el ranking y 2.350.000 libras esterlinas para la cuenta.
Dentro del mundo tenístico, hay quienes manifiestan su desacuerdo con esta “equidad de género”. Por ejemplo, el sudafricano Raymond Moore, quien fuera presidente ejecutivo del torneo de tenis Indian Wells, debió presentar su renuncia en 2016, por sus comentarios al respecto durante el torneo de 2015. Mencionaba la gran diferencia en los contratos por los derechos de televisión entre los torneos de la ATP y la WTA, por la elemental ley de la oferta y la demanda; pues mientras en 2015 la audiencia del circuito femenino fue de 395 millones, la del circuito masculino fue de 973 millones.
«Si fuera una tenista, me arrodillaría cada noche y daría gracias a Dios por el nacimiento de Roger Federer y Rafael Nadal porque ellos son los que han llevado el peso de este deporte… En mi próxima vida, cuando regrese, quiero ser parte de la WTA porque se aprovechan del éxito de los hombres. No toman ninguna decisión y son afortunadas. Muy afortunadas», decía Moore.
En 2012, el tenista francés Gilles Simon también se pronunció en este sentido: «¿La paridad salarial en el tenis? No creo que esto funcione en el deporte. El tenis masculino es más atractivo que el femenino». Simon justificaba que los hombres están más tiempo en la pista, que juegan a más sets, y que, en este momento, el tenis masculino es más atractivo que el femenino.
Novak Djokovic sugirió que los premios sean distribuidos tomando en cuenta la popularidad del tenis masculino y el femenino. «Somos más populares, atraemos a más espectadores. Merecemos que nos paguen más».
El extenista ucraniano Sergiy Stakhovsky (quien recibió entrenamiento militar por parte del Ejército para luchar en la guerra Rusia-Ucrania) es otro de los jugadores que de una forma más activa ha participado en la polémica de la igualdad de premios entre el circuito masculino y femenino: «pienso que los premios no pueden ser los mismos por la cantidad de trabajo que hacemos los hombres con respecto a las mujeres, la cantidad de tiempo que invertimos en la pista es muy distinto. No lo puedes comparar. Tampoco se pueden comparar los ingresos que genera el circuito masculino en comparación con el femenino en el Grand Slam», explicaba Sergiy.
«Evidentemente es un tema complicado, pero en otros deportes distintos ocurre y no le hiere la sensibilidad a nadie. A las jugadoras de fútbol y las jugadoras de golf no se les paga tanto como a sus homónimos masculinos. Es sólo un negocio. No estamos hablando de la igualdad entre hombres y mujeres. Claro que somos iguales. Claro que los dos sexos somos personas. Seres humanos. Pero no estamos hablando de derechos humanos, estamos hablando de un negocio. Ingresos puros y duros. Un negocio. No es nada personal», explicaba con mucha rotundidad el extenista y actual combatiente ucraniano…. Después argumentaba algunos ejemplos en los que, por ejemplo, las mujeres ganaban más dinero en otros gremios y no había ninguna alarma social, como por ejemplo las modelos con respecto a los modelos.
Para sustentar los argumentos anteriores en lo relativo a la diferencia de tiempo y; por tanto, de esfuerzo y trabajo entre los caballeros y las damas en un Grand Slam, basta con echar una mirada a los datos del comienzo de esta nota: Los hombres jugaron 5 sets, las mujeres sólo dos. El partido de damas duró una hora y 20 minutos. Y tan solo el Segundo Set de los varones tuvo una duración de una hora y 25 minutos. El total del partido, cuatro horas y 46 minutos: exactamente el triple de las damas, más 46 minutos.
Una simple operación aritmética nos muestra que los caballeros cobraron a razón de 8.217 libras esterlinas por minuto, mientras que las damas 29.375 libras esterlinas por minuto. Es decir, mucho más del triple. Algo así como que a un pintor de brocha gorda le pagaran el metro a 8$, y una pintora a 30$ ¿Es a esto a lo que llaman equidad de género?
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ADENDA 1 ¿Discriminación de género en la música francesa?
Encontré en Wikipedia, en ‘Categoría libre: Compositores de música clásica de Francia del siglo XX’, una lista ordenada alfabéticamente. En ella aparecía un total de 155, de los cuales 142 eran hombres, y 13 mujeres. Es decir, 91.6% y 8.4 %, respectivamente. A esta descomunal “inequidad, o no paridad de género” debe sumársele la escasa o nula difusión de la obra de estas compositoras, pues podría retarse a las más aplicadas y empoderadas activistas y estudiosas del movimiento feminista a que citaran al menos una composición de alguna de ellas. Acá van sus nombres:
- Elsa Barraine
- Lili Boulangur
- Cécile Chaminade
- Rolande Falcinelli
- Marie Claore Alain
- Ida Gotkovsky
- Betsy Jolas
- Ginette Keller
- Katia y Marielle Labéque (dos hermanas)
- Armande de Polignac
- Éliane radigue
- Marie Blanche Selva
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ADENDA 2
«El arte no tiene ninguna responsabilidad para con nada. Velázquez pintó Las Meninas no para hacer del mundo un lugar mejor, curar el cáncer, que los niños estudiasen mejor… Lo pintó para crear un nuevo objeto que tuviera lugar en el mundo. El arte no tiene ninguna responsabilidad en relación a la política, los códigos morales o cualquier otra cosa. Y una de las cosas que hacen las obras de arte más valiosas es el hecho de que el artista siempre lo hace lo mejor que puede. No importa lo horrible que sea la persona en cuestión: la obra siempre va a ser auténtica y cierta. Louis-Ferdinand Céline era un horroroso antisemita, y era despreciable de muchas maneras, pero sus libros eran maravillosos. Y es porque no tiene nada que ver con quién es uno. Pero esta nueva noción de que los libros deben tratar sobre tu vida, tus relaciones… Es un sinsentido»
John Banville (Wexford, Irlanda,1945)
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