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viernes 18 noviembre, 2016 a las 6:46 am

¿INCOMPRENSIBLE?

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Gloria Cepeda Vargas
Gloria Cepeda Vargas

Erique Krauze, escritor mejicano, profundo conocedor de la historia del continente, dice acerca del enorme caudal de electores que sigue a Donald Trump: Para mí la explicación número uno de un fenómeno como el del “trumpismo”, es el propio Trump y la inexplicable fascinación que ejerce sobre algunos pueblos la figura de un dictador.

Estas palabras denuncian lo ilógico de la lógica que aprendimos. Nuestro deslumbramiento ante las incoherencias de la fábula, el poder que ejerce –aún en las mentes más lúcidas- la abstracción vestida y desvestida circunstancialmente. Son frases lapidarias que develan la inexistencia de la racionalidad humana. De no ser así, ni las religiones ni los credos políticos y mucho menos esa masa de plastilina bautizada con el nombre de moral, habrían hecho y deshecho a su antojo en este valle de lágrimas.

Crímenes de infamia inexpresable tachonan nuestra historia. Los Hitleres, los Stalines, las non sanctas Inquisiciones, las tropelías realizadas por armas estatales, el ensañamiento sádico en el sufrimiento ajeno, la crueldad con el desvalido y demás desvergüenzas, por decir lo menos, son pan de cada día. ¿Por qué entonces exhibimos con tanta destemplanza el calificativo de seres superiores en la escala animal? Como toda criatura físicamente pequeña, decidimos compensar tan menguado talante con una red intangible, que bautizamos como “valores y derechos humanos”, coherente con nuestras falencias y nutrida a lo largo de siglos de martilleo y obsecuencia.

El animal humano es criatura desmesurada cuando de loarse se trata. No solo poseemos el cerebro más voluminoso entre los homínidos, también un ego tan desbordado que retaría hasta la erupción del Vesubio.

¡Pobrecitos nosotros con ese narcisismo que nos lleva a escampar de nuestros propios aguaceros! ¡Pobres nosotros, bípedos lampiños que nos atornillamos el calificativo de homo sapiens y con ingenuidad conmovedora… lo creemos!

Si es real el parentesco cercano del hombre con el orangután o el gorila, tal como lo afirma el israelí Yuval Noah Harari en su iluminador libro titulado De animales a dioses, el ancestro nos traiciona. La mezcla del instinto con la capacidad superior para atar cabos, produjo este Narciso que despilfarra el tiempo amañando utopías.

El intento de hacer una brújula simbiótica entre el aullido y la palabra, devino en fabricar “patrones culturales” que nos rebasan. Ni mental ni biológicamente logramos someternos a la razón. De ahí este mundo lleno de prontuarios impunes y de mitologías políticas, de ahí Donald Trump quien logró escalar la cima más alta de la política planetaria armado solo de un talante obsceno y fanfarrón.