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INCERTIDUMBRE

Loe-P
LA GUACHARACA EN EL RÍO
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy Otras publicaciones de este autor en: http://www.proclamadelpacifico.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/leopoldo-de-quevedo-y-monroy/

INCERTIDUMBRE

INCERTIDUMBRE
Imagen de referencia tomada de https://www.areahumana.es/incertidumbre-o-miedo-al-futuro/

Parece que para el ser humano, – desde que nace – la mayor parte de su vida toda gira en torno a la incertidumbre. No sabe que sucederá mañana, ni dentro de una hora, siquiera. Puede suceder un apagón o morir alguien con quien tenía una cita, o cambiar el rumbo de una empresa o caerse el avión donde venía un socio. O, quizás moriremos esta misma noche. O pasado mañana nos ganaremos la lotería.

Las circunstancias cambian fácilmente hoy por la inestabilidad de la sociedad o por un accidente o porque simplemente cambiamos de opinión. La incertidumbre es eso. No saber qué pasará en mi mundo y en el de todos que hagan cambiar el panorama a que estamos acostumbrados. El mundo cambia y nosotros también.

No podemos jugar a la exactitud, a vencer al mundo, a ser absolutos en nuestros juicios. Hoy más antier hemos aprendido a no ser tercos, empecinados y tozudos. Se impone la actitud a ser flexibles. A no aferrarnos a juicios definitivos. Hemos aprendido mucho a ver las cosas con relativismo. No hay absolutos en absoluto.

L´État c’est Moi, dijo Luis XIV y hoy no hay reino en Francia ni él vive. Es tan pobre el ser y volátil el ser humano. No puede a simple voluntad decir y hacer que las cosas persistan o varíen a su voluntad y por el tiempo que él lo proponga.

Muy pocas cosas sucederán tal y como el hombre o la mujer, la esposa o el esposo lo planean. Todo tiene una gran probabilidad de poder cambiar. Avanza uno en la vida y va aprendiendo a los golpes esa sencilla verdad. Nada es absoluto ni siguen igual como hoy o ayer eran las cosas. También caerás, lo sentenciaba Hernán Orjuela en un programa. Y hoy ya ni existe el programa.

Es propia del ser humano la falibilidad, la incertidumbre. Las teorías del juego no han permeado aún el terreno árido del ser humano. Tantas veces perdemos y seguimos apostando a no ser falibles, a no equivocarnos y… salimos burlados. Debíamos estudiar todos arquitectura y cálculo para que nunca se nos cayera una iniciativa o una estructura mental. O, simplemente, aprender de la lechera. Todos llevamos cargado un cántaro con leche sobre la cabeza… No pensamos que todo no seguirá igual después de un tropezón.

¿Tendremos que hacerle un himno a la incertidumbre para cantarlo cuando nos levantamos? Estamos tan acostumbrados a que el sol salga todos los días, que la noche empiece a las 7 p.m., pero los seres más sonrientes hacen caso omiso de esas verdades. Los niños, los beodos, los locos no conocen la incertidumbre. Viven en una santa inocencia sobre el pasado y el futuro… y no les importa si algo importante les queda en el tintero.

Solo los atentos, los afanados por triunfar calibran la realidad de la incertidumbre. Duermen intranquilos pensando qué pasará mañana y si les alcanzará el sueldo para los gastos del mes.

9:21 p.m.

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