IMPERIALISMO PRIMITIVO Y REPUGNANTE



El mundo, en este momento trágico y previsible, entra a un estado que amenaza disolución y colapso de todos los ordenamientos jurídicos y legales que la supuesta civilización occidental había logrado consolidar para poner en vigencia relativa, ciertas reglas y ordenamientos que garantizarían la paz y la convivencia entre las naciones del mundo, a pesar de que las naciones ostentaran sistemas políticos, económicos y culturales diferenciados.
En este momento de una historia marcadamente universal y planetaria, el derecho internacional está a punto de ser desmantelado por la imposición y la amenaza ilegitima de la fuerza militar y nuclear. El mundo corre el riesgo de que autócratas soberbios y criminales, apoyados por una impresionante acumulación, de fuerzas de desmesurado poder destructivo, se “pasen por la faja” y eliminen de un tajo cualquier norma de derecho internacional, que pretenda o intente oponerse a la voluntad manifiesta de aquellos autócratas lanzados al irracional proyecto de sacar adelante un nuevo reparto geopolítico del mundo.
Nadie lo ponga en duda, estamos frente a una nueva y colosal confrontación entre la barbarie y la supuesta razón histórica. Estamos frente a una desigual confrontación entre la inteligencia y la fuerza bruta. Algo que nunca se había visto desde los tiempos angustiosos y turbulentos que se dieron como prólogo al comienzo de la llamada segunda guerra mundial.
Todavía no se tiene claro, ni cuando, ni como, se dará la señal definitiva para dar comienzo al nuevo y aterrador apocalipsis, que puede acabar, como se dice coloquialmente, hasta con el nido de la perra.
¿Pero quién ha sido, el principal iniciador y el más decidido impulsador de este oscuro proyecto trasgresor, que pude fácilmente conducir a la quiebra definitiva de la civilización humana?
Se trata, como en las metáforas bíblicas, de una especie de “bestia rubia”, de un intimidante y amenazante “Atila tecnológico”, conocido mejor con el nombre de Donald Trump, un ser lunático y equivoco que ejerce el rol de presidente en los Estados Unidos de Norteamérica.
Este oscuro sujeto, cuya virtud y característica y fundamental se la otorga en, primera instancia, el hecho de ser un multimillonario, pues es cosa bien sabida que en esa cultura del pragmatismo y del dinero, esa condición casi “diviniza” a los sujetos que la ostentan. Pero además de eso, el personaje de marras es un bandido imputado y llamado a juicio por delitos varios. La mayoría delitos financieros, otros como el de soborno a prostitutas y el de complicidad y amistad muy cercana con un conocido y reconocido proxeneta y depredador sexual.
Pero nada de ese historial delictivo pesó lo suficiente para detener la segunda reelección a la presidencia para Donald Trump. Ya que la inmensa y alienada clase media norteamericana, siempre considera que los multimillonarios son la encarnación de las más y mejores virtudes para un líder social y político; pues eso es lo que funciona dentro del ese universo ético del capitalismo, donde la codicia y la desesperada búsqueda de comodidad y del dinero son las condiciones del éxito, las virtudes del que triunfa. Versión muy gringa de la teoría de los elegidos, que propagó tiempo atrás el credo protestante.
Solo ha transcurrido un año de su destructivo y arrogante gobierno, pero este corto y compulsivo tiempo ha sido suficiente para introducir y alimentar un colosal desorden y una explosiva y permanente amenaza para los ordenamientos geopolíticos del mundo. Lo hace y lo continuará haciendo esgrimiendo un único argumento: el terrorismo económico materializado en el uso de los aranceles y terror intimidante de la fuerza militar.
Lo que acaba suceder con Venezuela pone sobre el tapete la esencia de este criminal y nuevo proyecto imperialista. Lo de derrocar a Nicolás Maduro era lo de menos. El objetivo es el petróleo y las inmensas riquezas minerales de la hermana e invadida nación. Lo ha confesado sin vergüenza alguna este nuevo rey de la infamia. Se quedará con su ejército en Venezuela organizando y consolidando el supuesto nuevo gobierno de transición. Se está cumpliendo la profecía política del Libertador Simón Bolívar “los Estados unidos parecen predestinados por la providencia y a nombre de la libertad a condenar a la América meridional a la miseria y a la esclavitud”. Que dolorosa ironía histórica; la tierra de Bolívar convertida en colonia de un pirata gringo.
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