IMÁGENES QUE DEJAN HUELLA



Oímos cantar a la novia del feeling, la inmensa cubana Omara Portuondo que le canta a los pasos del tiempo a lo largo de 20 años. La acompañaba una trompeta lenta con sordina. No son veleidades del presente recordar un amor que se oculta en la bruma. Porque son un pedazo del alma que se nos quedado adherido en la historia propia y la de muchos amigos.
Los amantes de la poesía somos afortunados de poder registrar mes a mes cómo la Fundación de Poetas Vallecaucanos va tejiendo cada recital, como regalo para la ciudad. Es el Grupo que comanda la cauda de tertulias y grupos literarios que se han lanzado a la aventura de soñar y escribir poesía a pesar de los tropiezos y el viento de la moda. Allí Amparo Romero Vásquez y su Junta Directiva han congregado a poetas consagrados y a jóvenes destacados que honran al Departamento y a la Ciudad.
Otros quijotes, Milton Fabián Solano y Alejandro Astorquiza dieron vida una noche de Plenilunio y sábado a un grupo. Con violines, guitarras, marimbas y cuadros de pintura bajo el brazo sudoroso alentaron a primerizos poetas a que debutaran en su espacio. Comfandi y Comfenalco brindaron apoyo para que este sueño cultural fuera realidad.
Surgieron luego otros grupos que fueron impulsando esa cometa tan esquiva para levantar la cara que es la poesía. La tertulia El Palabreo en la Universidad Santiago de Cali de mano de Aníbal Arias, Julián Malatesta y Rafael Escobar. La diversidad y la fuerza creativa se han ido imponiendo y de los esfuerzos por crecer y mostrar nuevas vertientes han nacido. La Momia Guisada, con Gloria Ocampo y Johanna Osorio con innovaciones y performances en lugares a campo abierto, Encuentros de Abril, inspirados por la aguerrida luchadora por los derechos de la Mujer, Adalgiza Charria, Sábados Literarios, liderado por Danilo Albán, Laboratorio Poiesis, de estructura surrealista bajo la guía de John Fredy Campo y Michael Barona.
Fueron dándose a conocer y salieron de la clandestinidad varios grupos que no aparecían definidos en el horizonte cultural como Casa de Poesía Aurelio Arturo, dirigida por Alejandro Astorquiza y Janeth Yanguas, Gatos de la Estación Madura, con Gloria Esperanza Calle y Miguel Ramírez, Casa Cultural El Chontaduro del Barrio Marroquín con la gestora Vicenta Moreno, una de las más antiguas tertulias La Pacha Mama y Relaciones Cómplices con la fuerza y tino de Alexandra Walter y Mercedes Mejía, Alas de Vida, gestionada por Luis Esteban Patiño y Dally María Paz, La Casa de Poesía Jorge Isaacs con María de los Remedios Varela, Poesía en el Parque con Jenny Cabrera, Trébol de Cuatro Hojas y La Comunidad del Megáfono, con María Fernanda Ceballos, Poesía al viento en la Loma de Cruz con Iván Antonio López, la Fundación El Último Verso con Pavel Salazar, la Sociedad Perdida y Los Desadaptados con Diego Lozano, Grupo de Poesía Grainart con Mónica Patricia Ossa, Poiesis Univalle con Daniela Prado, Jueves de Centenario, coordinado por Gloria María Medina.
Existirán otros, unos muy sofisticados y otros en formación que prefieren trabajar aislados o no salen a la palestra. No tienen nombre o pertenecen a alguna organización o universidad pero no se han integrado al torrente que ya inunda a Cali. Mas la poesía es un patrimonio común y solo el oficio y la criba harán persistir y brillar a sus cultores.
El trabajo poético constante y la vocación que se entrega dejan huella. ¿Qué es el tiempo para un excelente verso o una buena metáfora? «Que 20 años no es nada», nos dijo Gardel. Y aquí estamos para certificar que vivimos.
https://www.youtube.com/watch?v=VRlxgW5yzVU
https://www.youtube.com/watch?v=I5JQ1m3mxKw



