Mi humilde opinión
De Juan Carlos Villani, el Domingo, 24 de julio de 2011 a las 12:53
“Como era de esperar, ya salieron algunos comunicados de algunos periodistas para tratar de apaciguar la vergüenza que causó el anuncio del procurador general de la nación de abrir pliego de cargos contra un reconocido representante a la cámara de la región, me da más vergüenza que un colega diga que quienes queremos ver el cambio para Santander, queremos solo un bien particular cuando él, completamente arrodillado ante quienes han tenido el poder en los últimos años demuestra que le preocupa que los quilichagueños abran los ojos. Si el representante actuó bien o mal esa no es la discusión, bien puede salir limpio de la investigación que apenas comienza, lo verdaderamente importante es que razonemos y queramos algo mejor para nuestra comarca.
Sin decir que la oleada de criminalidad y terror es culpa de la actual administración porque bien pudiera seguir, lo que se necesita es que permitan que otras personas también tengan la oportunidad de llegar al poder, el representante puede tener buenas intenciones al igual que la candidata que quieren llevar a la alcaldía, pero la gente ya no quiere verlos ahí.
No pretendemos con una opinión manipular el pensamiento de las personas, queremos simplemente que la gente saque sus conclusiones con planteamientos justos y serios y no con la presión de depender de los gobernantes de turno, que no se note el desespero y la preocupación por lo que parece ser una desbandada de personas que ya lo entendieron, los invitamos a apoyar la nueva propuesta que intentara mejorar la situación de nuestra ciudad, unidos por Quilichao lo lograremos.
Señor Villani, comencemos por lo último: lo que usted desconoce, por venirse a preocupar por las cosas de Quilichao únicamente en esta temporada electoral, no voy a juzgar por qué razón –pero se intuye-, lo que usted llama “nueva propuesta”, yo sí la conozco desde que realmente era nueva, porque hace muchos años participé en su diseño con su “nuevo” candidato a la alcaldía. Yo hice parte de esa campaña cuando era una propuesta de renovación. Además, ¿a quién se le puede ocurrir hablar ahora de una “renovación” liderada por los “nuevos dirigentes” Humberto Peláez y Aurelio Iragorri? ¿Usted sí conoce la “propuesta”? o ¿es la que refleja en su escrito de facebook cuando me dice que soy un arrodillado? ¿La propuesta es descalificar la otra opinión, rehuir o no tener argumentos para un debate decente, y entonces, tiene que acudir al insulto? ¿Qué puede esperar una ciudad si quienes debieran difundir respeto, convivencia, pulcritud, se expresan así y asesoran a quienes pretenden gobernar un pueblo?
Como usted con su argumento pretende insultarme, le informo que no lo logra porque llevo haciendo periodismo y escribiendo editoriales y opiniones por más de treinta años, no para esta campaña, sino todos los días, y no he estado arrodillado únicamente los últimos años sino en todos, arrodillado rogando que Santander de Quilichao y el norte del Cauca, sean gobernados por los mejores porque esta es nuestra casa, la casa grande, y sus habitantes, sin distingo, se merecen el mejor futuro, que nuestras familias tengan mejor calidad de vida, soñando y rogando que haya paz y progreso, esa ha sido mi tarea. Claro que a pesar de mis rogativas hemos tenido grandes decepciones por los pésimos alcaldes y burócratas, concejales, diputados y gobernadores que ha padecido nuestra comarca en otras épocas no muy lejanas, no podemos negarlo.
Yo no estoy en campaña como ustedes, que comienzan a preocuparse por el pueblito cuando les llega un candidato o una elección para opinar. No soy candidato a nada, mi campaña es permanente, es cotidiana, tengo rodilleras porque sigo rogando que llegue el progreso, la paz y sobre todo la buena educación y cultura a nuestro pueblo para no tener que ver y leer lo que todos los días tenemos que tolerar, ahora con tanta facilidad en las llamadas redes sociales. Pero si de renovación vamos a hablar, si somos coherentes, actuemos con lógica, el cambio debe ser para mejorar, como usted lo dice, en consecuencia, a mí me parece que ha llegado la hora de la mujer, de la mujer joven, de la mujer culta y preparada, de la verdadera renovación, cambiemos por alguien que no haya estado contaminado de tanta politiquería, que no se haya paseado por todo el espectro partidista que existe tratando de ubicarse de manera oportunista, por alguien que no se haya convertido en candidato profesional, alguien que pueda desempeñar el cargo con la frescura de un verdadero plan de gobierno concertado con sus comunidades y con la seguridad de la honestidad a toda prueba. Hagamos ese cambio.
Estimado Juan Carlos, no eres justo cuando afirmas que me “preocupa que los quilichagueños abran los ojos”. Esto que hoy hago, este escrito por ejemplo, como todos los días, precisamente te demuestra lo contrario; quisiera contribuir de la mejor manera para que todos tuviéramos bien abiertos los ojos, por mis limitaciones sé que apenas lo intento para que no nos sorprendan los resultados inesperados o perjudiciales; ninguna otra es la misión que nos hemos impuesto. A propósito, me gustaría proponerte que abramos el debate, la controversia, que discutamos propuestas, que rechacemos el insulto y acojamos la polémica civilizada, que le enviemos mensajes positivos a la gente, tú que también tienes acceso a los medios de comunicación. Quedo pendiente para que iniciemos entendimientos cívicos, así sean discordantes nuestras opiniones personales, pero que les sirvan a nuestras gentes para abrir bien sus ojos.
Por último, sobre la otra infortunada frase de tu escrito: “lo que se necesita es que permitan que otras personas también tengan la oportunidad de llegar al poder”, te informo que ese súplica quien la permite y da oportunidades no es la administración municipal ni el representante Bonilla Soto, es únicamente el pueblo en las urnas, que ha dicho que «no» en oportunidades pasadas. No le echen la culpa a nadie más, por favor. Vamos a presenciar un tercer intento, puede ser como dicen los abuelos, a veces equivocadamente, que “la tercera es la vencida”. Esperemos, todavía faltan cien días.
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