Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Viernes:
Popayán 7 y 8
Cali 7 y 8
Viernes, 2 de octubre de 2026
jueves 21 septiembre, 2017 a las 10:41 am

SER HONRADO, UNA ESPECIE EN EXTINCIÓN

Matador.-El-Tiempo.-Corrupción
CREPITACIONES 2017
SER HONRADO, UNA ESPECIE EN EXTINCIÓN / Lic. Javier Enrique Dorado Medina

Ahora que los colombianos estamos azarados hasta la coronilla, y con razón, por el tema nefasto de la corrupción, palabra que en forma suave bautiza a lo que simplemente es un típico robo de cuello blanco a sangre fría, llamado por otros “ladronismo”, y por algunos con más suavidad y encanto “coimas” y en la parte legal “peculado”, “desfalco”, o también saqueo, es bueno recordar la leyenda de Diógenes, quien según la historia “vivió como un vagabundo en las calles de Atenas, convirtiendo la pobreza extrema en una virtud. Se dice que vivía en una tinaja, en lugar de una casa, y que de día caminaba por las calles con una lámpara encendida diciendo que “buscaba hombres honestos” (yo le agregaría “y honrados”).

Precisamente he allí una misión heroica y de ficción para la Colombia de estos tiempos, pues tal como estamos hoy en día con los valores éticos al revés (alguien diría “con los zapatos al revés”), habría que invocar a Diógenes para que por favor regrese a Colombia en la cápsula del tiempo y en menos de lo que canta un gallo busque y encuentre hombres honestos y honrados, que tanta falta nos hacen para tratar de equilibrar este país que se va ladeando peligrosamente cada día por tanto escándalo, podredumbre y maldad en los poderes públicos y en la vida nacional.

Como estamos en el mundo al revés y con los valores trastocados, se le rinde pleitesía por ejemplo al que consigue dinero de manera rápida y por los medios ilegales, al funcionario público que usa su poder político para nombrar a los suyos, a los jueces que compran conciencias al mejor postor, a los togados que usan testigos falsos para ganar sus casos, a los que están detrás de los grandes contratos estatales para ganar más de la cuenta, al que “lambonea” sin pudor a cualquier persona con algún puesto público para conseguir alguna prebenda o hacerse notar y así ganar puntos, en fin…

Traigo a colación dos casos de la vida real para mostrar lo descrito antes. Un día cualquiera se me acercó un señor que ejercía un cargo público importante, diferente al de periodista y me dijo tranquilamente sin el menor asomo de pena o vergüenza, quién sabe con qué propósitos: “Oye Javier, como tú eres periodista se supone que tienes algún carnet que te identifique como tal. ¿Por qué no me consigues uno de cortesía? Al instante se me subió la bilirrubina al rostro, ante su propuesta indecente y descarada, me dio ira, me calmé un poco, esbocé una sonrisa y le dije para quitármelo de encima: “Chao, nos vemos”. El otro caso me lo contó un señor muy honrado: “En esos días, había mucho auge de la cocaína y pagaban bastante para llevarla camuflada en cualquier maleta de viaje. Yo me negué y preferí seguir así como estoy ahora, pobre, trabajador, pero tranquilo con mi conciencia. Los demás se enriquecieron, compraron buses y tuvieron sus grandes almacenes en el pueblo. Y de allí nació la maldad”.

Siendo la honradez y la honestidad dos virtudes escasas en el mundo de hoy, hay que proclamar como dijo un día Platón, el gran filósofo griego: “DE VIRTUD HAY UNA ESPECIE; DE MALDAD, MUCHAS”.

Articulos relacionados

jueves 1 octubre, 2026 a las 7:58 pm

A espaldas del Cristo

jueves 1 octubre, 2026 a las 7:12 pm

Operativos, más ONU y CHINA