Historia para formar patriotas



Henao y Arrubla, escribieron Compendio de la Historia de Colombia, (1910) publicada a los cien años de la Independencia. El país venía de guerras civiles y desastres. El último conflicto del siglo XIX y comienzos del Siglo XX, fue la guerra de los Mil Días y, luego la pérdida del territorio (Panamá): “sobrevino luego (3 de noviembre de 1903) la secesión del departamento de Panamá, el cual se proclamó como república independiente, que fue reconocida por los Estados Unidos de América y después por todos los países del mundo”. Y los muchachos, Henao y Arrubla, amparados por Clio, la musa de la historia, ven la cuestión como normal, de tal modo que afirman el reconocimiento por los Estados Unidos, ignorando lo que sucedió. La misión fracasó, pues las tropas colombianas no pudieron desembarcar debido al bloqueo de las naves norteamericanas…
Claro que los autores tienen una manera de ver la historia con optimismo. Es el caso del general: “José María Melo que desempeñaba la comandancia del ejército, apoyado por éste y por los artesanos exaltados, encabezó un motín militar y el 17 de abril de 1854 asumió funciones de gobernante”. Y para derrocarlo y volver al gobierno legítimo se unieron Pedro Alcántara Herran, Tomás Cirpriano de Mosquera y José Hilario López: “fueron avanzando sobre Bogotá… fue desterrado Melo y más tarde fue fusilado en Mexico”.
Pero no cuenta para nada aquello que narra Germán Colmenares, en Partidos políticos y clases sociales (Ediciones Universidad de los Andes. 1968.) El relato Amores de estudiante, escrito por Próspero Pereira Gamba (Bogotá. Imprenta de Echeverria Hermanos,1865.) Un muchacho provinciano, llega al Colegio San Bartolomé de la capital y, se encuentra desconsolado, porque lo desprecian por su indumentaria. Las prendas que vestía eran de manta socarrona. El deseo de conseguirse una novia, una linda muchacha, no fue posible porque ella pertenecía a la high y, vestía trajes importados. Así se bosqueja la cuestión de los “artesanos exaltados”, porque el gobierno y su ministro Florentino González, abrió los puertos para que entraran todo género de productos y, de esta manera quebraron a los artesanos. (Una especie de neoliberalismo de avanzada.)
Y vale considerar la figura de Bolívar, en esa historia que por más de cinco décadas tuvo como destino los estudiantes de primaria y bachillerato. “En los momentos en que Colombia se disolvía, su fundador, pobre y agobiado por los dolores físicos y morales iba a terminar su meritísima existencia.” En ninguna parte del texto, se menciona que Bolivar bosquejó el presente: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de hambre y de miserias en nombre de la libertad”.
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