Historia del cuerpo de Bomberos de Quilichao


Foto: PC
Voluntad y disciplina: Historia del cuerpo de Bomberos de Santander de Quilichao.

Uno de los más grandes inventos del hombre es el del uso fuego que para muchas cosas ha servido, no siendo la menor la preparación de muchos alimentos. En la historia de la cultura hallamos que es el fuego un símbolo de los más connotados, dígalo, si no, la llama olímpica que, en ocasiones, recorre el mundo; la bella ciudad colombiana que desde hace más de cinco siglos se llama Popayán tiene una prestigiosa universidad en cuyo escudo hallamos una antorcha encendida y bajo ella las palabras “Posteris lumen moriturus edat”, que, en español sería: quien ha de morir alimente la luz para los que vienen. Pero ese fuego que tanto sirve y tanto representa puede volverse, en muchos casos, un peligro de destrucción y de innumerables males que de ello se derivan.
Por eso, al mismo tiempo que el ser humano lo ha utilizado también ha tenido que luchar contra él cuando se ha tornado peligroso. Esta lucha ha ocasionado la existencia de los cuerpos de bomberos, que protegen a las poblaciones de la amenaza del fuego y buscan minimizar su peligro. Una ya aprestigiada tradición dice que los cuerpos de bomberos tuvieron su origen hace más de dos mil años en la república romana. En tiempos más modernos han tomado prestigio y cantidad desde que empezó la época industrial hacia fines del siglo XVIII.
En Colombia el primero que se fundó fue el de Panamá, que entonces pertenecía a nuestra nación, y comenzó el 18 de noviembre de 1887 por iniciativa de Ricardo Arango y Rodolfo Halsted quienes en tiempos anteriores habían pertenecido al Cuerpo de Bomberos de Guayaquil.
El segundo fue el de Bogotá fundado el 17 de diciembre de 1883 por Rafael Reyes, más tarde presidente de Colombia, Roberto Urdaneta, Marco A. Piñeros, Manuel Samper y José Espinosa. Este fue el iniciador en el actual territorio de Colombia, pues Panamá se separó en 1903 y fundó su república. En cuanto se refiere al departamento del Cauca, el primero fue el de Guapi, el 30 de noviembre de 1947; el segundo el de Popayán, fundado el 11 de noviembre de 1950 por Luis Carlos Barrera, Enrique Mosquera Wallys, Marcelino Carrillo Bolaños y otros. El de Santander de Quilichao, tercero en fundación, comenzó el 2 de septiembre de 1957 y fueron sus creadores Betty Villafañe S., Eugenia Morales F., Alfonso Medina M. Juan Nepomuceno Tello, Guillermo Arévalo, Luis Ángel Mosquera, Miguel Hernando Bonilla A., Julio Luis Orozco, Gerardo Viáfara A. Francisco Bahamonde, Gerardo Villaquirán, Euménides Orejuela, Julio Marino Orejuela, José Manuel Perlaza, Guillermo Villafañe, Armando Villafañe, Porfirio Sarria, Saulo Ledezma C. Roberto Cifuentes, Libardo Atehortúa, Eduardo Gil Lara, Eduardo Velasco, Carlos Peña, Emilio Aguilar, Marcos Gamboa, José Manuel Holguín, Argemiro García, Mario Méndez, Gerardo Villegas, Julio César Holguín A. Arístides Delgado H., Reinaldo Caicedo H., Jorge Diógenes Hurtado, Eugenio Rebolledo, Rafael Figueroa y Giovanni Gómez.
La primera sede del Cuerpo de Bomberos de Santander fue en una casa particular, la de Roberto Cifuentes y, la segunda, la Escuela Rafael Tello; las instrucciones se hacían en el parque Bolívar y fue el primer encargado de ellas Reinaldo Hidalgo. El primer comandante fue Miguel Hernando Bonilla Aragón, y el primer presidente del Concejo Alfonso Medina Medina quien por esos tiempos era alcalde municipal. Es costumbre en el país que cada institución bomberil tenga su lema y la de Santander de Quilichao es “Voluntad y Disciplina”. La Resolución No. 0327 de 1960 reconoció al Cuerpo de Bomberos Voluntarios la personería jurídica mediante concepto favorable del Gobernador del Cauca Víctor Mosquera Chaux y el secretario de gobierno Carlos Alberto Sánchez.
El carácter de este cuerpo de bomberos es de voluntarios y, como tal, se sostuvo económicamente en un comienzo por el entusiasmo de sus miembros quienes lucharon por lograr aportes de la ciudadanía hasta que la Ley 322 de 1996 empezó a organizar la financiación de los bomberos voluntarios, pues los afiliados son empleados del Estado y a éste pertenecían también sus espacios físicos. La Ley 1575 de 2012 dispone que “la gestión integral del riesgo contra incendios, los preparativos y atención de rescates en todas sus modalidades y la atención de incidentes con materiales peligrosos estarían a cargo de las instituciones Bomberiles y para todos los efectos constituyen un servicio público esencial a cargo del Estado”. Sin embargo no se abolieron los voluntarios pero la Ley define los auxilios para su funcionamiento administrativo.
En Santander de Quilichao es un signo de distinción ser bombero voluntario y así y varios de sus miembros han sido alcaldes municipales como Alfonso Medina M, Arnaldo Idrobo Lalinde, Víctor Antonio Claros Medina, Aldemar Ríos Bermúdez y Álvaro Mendoza Bermúdez, por eso alguien decía, en broma, que uno de los requisitos para ser alcalde era ser bombero.
El bombero voluntario siempre es servicial, alegre, entusiasta, y muy entregado a su causa y así es el personal que forma la institución bomberil de Santander, atento y siempre fiel a su lema que ya tiene sesenta y siete años: “Voluntad y disciplina”.
Al comandante Giovanni Gómez Ledezma, a los demás oficiales, a la tropa y a los empleados de la institución bomberil quilichagüeña los mejores deseos de bienestar y progreso en el mes de los bomberos de Santander y bajo su expresivo lema.
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