HÁGASE EL AMOR Y NO LA GUERRA

“El hombre es el único animal que hace daño a su pareja”. Aristófanes.

“Si hay un buen sexo el país mejora más”. Dijo en su programa radial nocturno, el poeta y periodista cultural Henry Posada. Es cierto. Tanto así que en la antigua Grecia, en tiempos de Lisistrata, obra teatral de Aristófanes, se plantea que las mujeres de Atenas no volverían a tener sexo con sus parejas, si estos no dejan de hacer la guerra.
La jartera de la contienda colombiana de 50 años sin variaciones, contando con las que se dieron antes como la de los Llanos Orientales con Guadalupe Salcedo, cuando todo un pueblo se alzó en armas después del asesinato de Gaitán, como respuesta a la violencia goda gubernamental, la cual dio origen a las autodefensas campesinas de las FARC, pocos se imaginan cuanto fue la pérdida de vidas y económica. Dineros, que hubiera podido servir para salir por siempre del campamento, donde estamos hace quinientos años.
Pero lo que subyace en el fondo, fuera de las causas internas e internas, es la tragedia de un país mal tirado. Porque nadie hace el amor entre bombas y tiros sobre los tejados. Por lo tanto ya es momento, que las féminas cierren las piernas, siguiendo el helénico encargo de Aristófanes. La obra teatral, que debía presentar La Candelaria, y las otras múltiples salas de bogotanas. En un tiempo en que tanto se habla de paz, pero que siguen aún ocurriendo, con las piernas abiertas, las muertes inútiles. Apareciendo a diario en los desinformativos, como consecuencia de emboscadas helénicas a destiempo.
¿Pero por qué subsiste la contienda de banda de Moebios? Siendo que en América Latina la época de los tiros pasó, más no de tirar, como método de toma del poder. Se cree que mucho de esto, tiene que ver con la iniquidad, la ignorancia, los prejuicios, las absurdas prohibiciones y creencias, la intolerancia, la pésima enseñanza, el bestial consumo de alcohol y drogas, que hacen de la Sangrada Familia, un país violento y mal tirado.
Lo más importante es un buen sexo. Es la forma de traer en todas las especies a la vida seres vivos Por lo tanto es necesario, como dice el periodista Posada, que sólo seremos una nación verdaderamente feliz en paz, cuando haya pasado el estruendo de la guerra.




