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Lunes, 12 de octubre de 2026
lunes 19 diciembre, 2011 a las 9:32 pm
HACER LA JUSTICIA POR LA PROPIA MANO

 

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano

Se termina el año 2011 y se terminaron las sesiones del congreso colombiano. Nos dejaron, como dice la canción, una burra mocha y fea más el monigote del año viejo de la llamada reforma de la Justicia. Y ellos se quedarán con su moya repleta de prebendas con las dietas y la pensión a reventar y la cantaleta que quieren carro nuevo, y más y más… Para eso ayudan tanto al pueblo y al gobierno.

Se retiraron las Cortes del intento de trabajar en armonía de poderes. El Gobierno presentó el proyecto con la petición del ministro de Defensa de librar a sus héroes de todo mal y peligro en el ejercicio de sus actos cuando se les da una orden. Los absuelven de antemano y… nadie absuelve a un inocente. Desestimaron los honorables la intención del legislador del 91 e instalaron otra Corte a su medida para que en primera instancia los investigue. Le quitaron a las Cortes la función de postular a contralor y procurador. Parecería a todas luces un acuerdo para vengar a sus colegas de tanta acusación y condena.

Montesquieu ha quedado burlado. El Espíritu de las leyes se ha trastocado y esfumado. Ya no se legisla en forma general sino mirándose a si mismos los legisladores. Ya no es el bienestar de los asociados lo que se busca en la expedición de una ley. Es darse el propio gusto y asegurar el escape por los recovecos.

Rousseau también ha sido olvidado. Ya no es el legislador el fiel representante del pueblo soberano, sino que lo suplanta, porque lo que legislan va en su contra. La ley laboral se ha debilitado y ya no queda sino la sombra y el nombre. La seguridad Social está herida y no hay camillas ni hospitales ni medicinas. El POS es una talanquera impenetrable e indescifrable. Solo para ellos alcanza el presupuesto y para eso sí habrá pupitrazos sin ruido ni dilaciones ni ausencias o recusaciones.

Se nombrarán unos expertos a dedo, se ha anunciado por Mindefensa, para que confirmen lo acordado y el pueblo quedará contento con el plato que le sirvan a la Reforma y a los héroes. El recién nombrado Minjusticia, calla prudente, porque la Justicia es coja, sorda y muda y él la representa digno. Las mayorías adictas al gobierno han dado el solemne pupitrazo de “visto bueno”. Tal intento de reforma que quita atribuciones de control a las Cortes se da en este gobierno considerado menos arbitrario que el anterior.

El lenguaje del gobierno para defender la reforma que rebaja la actuación de las Cortes y en especial la inclusión del fuero militar, como mico, es ambiguo. En anteriores actuaciones policía y militares han quedado al descubierto violaciones a los derechos humanos. Los falsos positivos en Soacha y Santander, las acusaciones de violación a niña en el Meta, la muerte de grafitero en Bogotá son hechos que la opinión pública ha conocido y que la justicia penal militar no han resuelto. Mal presagio de lo que puede ocurrir en el futuro de llegarse a aprobar este artículo que pone en igualdad de condiciones a militares, expresidentes y ministros. Pasará como la Comisión de Acusación de la Cámara convertida en un sótano sin uso.

Detrás de acciones de guerra o de orden público se pueden cometer otros hechos que atenten contra los derechos humanos y todo quedaría tapado con el fuero militar que es absoluto. Colombia no tendría manera de condenar hechos ocurridos al amparo de esta medida extraña. Habría que acudir a Cortes Internacionales, como la CPI en La Haya. Ya la ONU y la Organización de Protección de los Derechos Humanos, HRW, han alertado al país sobre esta posibilidad.

19-12-11 – 10:12 a.m.
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