Hace un año el Gobierno despreció a los campesinos


Hace un año el Gobierno despreció a los campesinos

Hoy se está cumpliendo el primer aniversario de la expedición, en Nueva York, de la Declaración sobre Derechos Campesinos que la Organización de Naciones Unidas -ONU– aprobó en su Asamblea General del 17 de diciembre de 2018.
Aunque la declaración de la ONU es un instrumento legal internacional de 28 artículos que no tiene carácter vinculante, el gobierno del presidente Iván Duque se abstuvo de votar dicha Declaración a pesar de las múltiples peticiones que le hicieron organizaciones campesinas y de derechos humanos, negándose a adoptarla como guía de la acción estatal en el reconocimiento y garantía de los derechos de la población campesina.
La Declaración sobre los Derechos de los Campesinos y otras personas que trabajan en las zonas rurales es una invitación para que Colombia pueda avanzar en lo relativo a derechos que aún no tienen adecuados desarrollos como el derecho a las semillas, la soberanía alimentaria, el papel del campesinado en la conservación del medio ambiente, entre otros temas.
Por eso, la decisión del actual gobierno creó una profunda preocupación, frustración e incertidumbre en amplios sectores sociales y políticos; en organizaciones agrarias, étnicas y populares; en organizaciones de mujeres, académicos, centros de investigación, defensores de derechos humanos y reclamantes de tierras; y en amplios sectores progresistas y democráticos, que por lo menos, se intranquilizan mientras dura el período presidencial de Iván Duque, de 2018 a 2022.
“La abstención de Colombia en esta materia es una decisión política que expresa la falta de voluntad y compromiso del actual Gobierno para responder favorablemente al pago de la deuda histórica que la sociedad colombiana tiene con las campesinas y campesinos”, expresó en su momento el profesor e investigador de la Pontificia Universidad Javeriana Gabriel Tobón, en una columna publicada en https://semanarural.com/
El Gobierno de Duque, en resumidas cuentas, dejó internacionalmente un pésimo mensaje desde el punto de vista político y social al tratar de desconocer la situación de vulnerabilidad de las comunidades campesinas frente a factores ecológicos (cambio climático), económicos (pobreza rural), productivos, de calidad de vida, derechos a la tierra, a la seguridad, a la soberanía alimentaria, a las semillas nativas, al desarrollo de una agricultura campesina sustentable, a la igualdad, a una vida digna, a la no discriminación, a vivir en paz y armonía con la naturaleza.
Obviamente, este Gobierno demostró que no está en condiciones de actuar en contra de las violaciones de derechos a través del acaparamiento de tierras, de los desalojos forzosos, de la discriminación de género, de la falta de protección social, o de las políticas de desarrollo rural deficientes.
Ese día, hace un año, la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, dijo: «A nivel mundial, los campesinos alimentan al mundo, pero el disfrute propio de sus derechos humanos se ve amenazado, incluyendo el su propio derecho a la alimentación», pero en Colombia, eso, por el mensaje enviado al mundo, poco importa.
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Aquí puede leer completa la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y de Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales:
https://undocs.org/es/A/C.3/73/L.30
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