HABLÓ POR FIN EL INTELIGENTE

Armando Orozco Tovar
Entre auroras de sangre apoyó
un sembradío de espinas.
Una “ganadería de alacranes”.
Un cielo de plomo derretido,
que no regresará jamás a sus azules,
llenando las nubes de mortíferos panales.
Hablo por fin el que sabe… El que se creía
llevaría a alturas más altas las ovejas,
y no a pastorear el rebaño a otros infiernos,
donde no habrá salida por días.
Y la luz será un cuchillo… una barbera
de peluquería de pueblo para el cuello.
Habló opinando sin la razón del sabio,
en esta hora embanderada de luto.
En que todos cerraran el paso a la serpiente,
antes que en la espalda encube su huevo de muerte,
y ponga los pechos inocentes contra el muro.
Habló, opinó, sentenció, confundió, dijo:
extraviándole los puentes al río,
a la alborada su sangre libertaria.
Tomó partido por los de siempre…
por los que oyen en las madrugadas,
detrás de las gruesas paredes los gemidos del hombre.



