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Sábado, 10 de octubre de 2026
domingo 17 enero, 2010 a las 10:38 pm

Guillermo Valencia, con mucho futuro

El toreo es un arte de valientes, como la vida, la gloria es sólo para los valientes. Una nueva figura colombiana ha llegado a la “torosfera”.

En el Cauca está perfilándose un joven novillero con escasos 13 años, tiene nombre de poeta y ha sido la sensación en las recientes temporadas taurinas de Manizales y Bogotá.

Guillermo Valencia, ha empezado a llamar la atención de la prensa especializada y la ovación de los aficionados en los palcos, demostrando que en la vida hay que cumplir un proceso de formación y eso tiene que acontecer en todas las actividades para llegar, con el tiempo, a la consagración que se ambiciona en el sendero que cada persona escoja para su futuro.

Y en la fiesta brava también acontece, pues ella no podía ser la excepción para la formación de los nuevos valores que con el tiempo saldrán, aún cuando se sabe, por experiencia e historia, que son tantos los que se inician y tan selectos los que al final llegan a la gloria.

Este niño prodigio del toreo caucano quien se forma en la Escuela Taurina de Cali, picado por el gusanillo del toro desde los 8 años ya tiene varias tardes para la historia, en las que el futuro matador se lució con su buen toreo, luciendo sus navarras y verónicas en su traje de luces confirmando que es una promesa de Colombia, con un futuro por delante y del que su amigo, su maestro, su padre, lo sabe.

Guillermo Valencia, para esperanza del mundo taurino ha nacido y se está formando con una vocación muy intensa, una gran fuerza de voluntad, para adquirir una mentalización de lo que significa el oficio. Además deberá tener una “dosis suficiente” de valor natural y cierta facilidad para comprender, asimilar y practicar el arte del toreo.

Adquirir mediante una práctica bien dirigida (esto es fundamental, sin una adecuada práctica se adquieren vicios y defectos casi imposibles de corregir) los fundamentos técnicos del arte, mediante la instrucción teórica y la práctica frecuente, proporcionan destreza y acrecientan el valor.

El tiempo la perseverancia el cambio en su manera de vivir, dará pronto su fruto, porque esta profesión exige muchas luchas y batallas. Pero lo mínimo que se le puede pedir o mejor dicho exigir es su entrega y ganas de querer ser torero, que el aficionado que está en los tendidos observe que está en la línea de al menos querer ser torero, quizás mañana lo sea, en caso contrario, quedará en la mente de los aficionados y en su propio ego, que al menos lo ha intentado.

Guillermo Valencia a sus escasos años sabe que enfrentarse a un toro es participar de lo eterno, pues desde el comienzo de los tiempos se ha ubicado el sacrificio del toro como un símbolo de renovación en la naturaleza.

PROCLAMA se une a las voces emotivas que elogian y desean los mejores parabienes y éxitos de esta joven promesa del toreo que vienen triunfando a pesar del mucho camino que tiene que recorrer, pues es largo, duro, lleno de ilusiones y sacrificios, dentro y fuera de las plazas.

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