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Lunes, 12 de octubre de 2026

FEMINISMO Y CANDIDATURAS DE CABAL Y VICKY DÁVILA

FEMINISMO Y CANDIDATURAS DE CABAL Y VICKY DÁVILA
FEMINISMO Y CANDIDATURAS DE CABAL Y VICKY DÁVILA
FEMINISMO Y CANDIDATURAS DE CABAL Y VICKY DÁVILA
Las fotografías de este montaje fueron tomadas de Semana y El Tiempo.
Germán Ayala Osorio

Las candidaturas presidenciales de las señoras conservadoras Victoria Eugenia Dávila Hoyos y María Fernanda Cabal Molina podrían asumirse como una reivindicación de las mujeres, en una sociedad patriarcal y misógina como la colombiana, en la que la política ha estado dominada por la presencia incontrastable de los hombres. Pero no.

Por el contrario, tanto Dávila como Cabal, a pesar de ser mujeres, representan los intereses, pero sobre todo las formas en las que vienen actuando el grupo de machos que concentran el poder económico y político en el país. Representan la tradición, la premodernidad y la doble moral de una sociedad como la colombiana que deviene confundida ética y moralmente. Ambas rezanderas y seguidoras de la iglesia Católica, institución que a través del tiempo demostró su misoginia institucionalmente naturalizada.

Más claro: sus candidaturas en lugar de ayudar a la consolidación de las apuestas, o por lo menos de representar en algo la lucha feminista, son la constatación de que en Colombia hay mujeres, sobre todo en la política, que se la juegan todo el tiempo para que esa sociedad patriarcal y misógina se extienda en el tiempo a través de la vigencia de hombres públicos como Álvaro Uribe Vélez, líder y patrón de las dos aspirantes.

Eso sí, no faltará que de manera interesada aparezca una columnista que diga lo contrario: que Cabal Molina y Dávila Hoyos son dos abanderadas feministas, circunstancia que debería de garantizarles todo el apoyo electoral de las mujeres que hacen parte del movimiento feminista o que simpatizan con sus ideas.

Cabal Molina, apoyada por lo que se conoce como el uribismo y el sector azucarero del Valle del Cauca, defiende a dentelladas al expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez, un macho cabrío, violento y con visos de misoginia, que demostró su desconfianza en las mujeres que desean gobernar a un país machista como Colombia. La misma defensa ha hecho a través de su particular ejercicio del periodismo la señora Dávila Hoyos. Su admiración hacia el vulgar latifundista y caballista raya con una ridícula veneración, muy propia de la gente creyente en Colombia que suele hacerle la venia a machos a pesar de los cuestionamientos morales, éticos y los líos judiciales, como es el caso del exmandatario antioqueño.

A la directora de Semana la apoyan los clanes Gilinski y Gnecco. Recordemos que los miembros del primer clan son de origen judío-lituano. Es posible, entonces, que dentro de esa familia se defienda la estructura patriarcal hebrea que de acuerdo con Aurora Salvatierra Ossorio, «concede al varón la autoridad sobre los miembros de lo que se designa como la casa del padre». Así las cosas, una eventual presidencia de Cabal o Dávila las convertiría en meros instrumentos de los agentes más visibles del machismo en Colombia.

Ojalá que las mujeres en Colombia no coman cuento al «discurso feminista» que de manera natural brota de las aspiraciones políticas de Cabal y Dávila por el solo hecho de ser mujeres.

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Publicación original: https://ayalalaotratribuna.blogspot.com/
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Otras publicaciones de Germán Ayala Osorio
[i] PhD en Regiones Sostenibles, Politólogo, Especialista en Humanidades Contemporáneas y Comunicador Social-Periodista.

Germán Ayala Osorio

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