¡Feliz Samhain!


Porque no me gusta tragar entero, porque investigo, confronto y aporto. Les comparto algo del Samhain; que celebramos algunas comunidades en el mundo; hoy llamado Halloween.
El 31 de octubre es el fin de la cosecha y se debe limpiar el terreno para nuevas siembras, botar lo que no sirve, para que nos llegue algo nuevo.
Después de ver a mi abuela indígena, en su finca, cuando llegaba esta fecha, quemaba hasta la escoba con que se había barrido durante el año y la ropa con la cual se había trabajado y formaban unas hogueras para limpiar. Lo mismo pude ver en la cultura Celta, cuando me acerqué a sus orillas en el norte de España. Viajando en tren, a lado y lado de la carretera colocan unas calabazas iluminadas para dar brillo en tiempo de invierno. Entonces, algunas personas no estamos equivocadas cuando compartimos y hacemos esta clase de ceremonias con la Madre Tierra en agradecimiento por lo brindado durante el año.
En la antigüedad, el año era de 10 meses, de enero a diciembre. Pero, los emperadores romanos Julio y Augusto, por querer ser figuras, impusieron sus nombres en los meses de julio y agosto y le dañaron el orden divino a la Madre Tierra.
“El origen de “Halloween” se remonta a los Celtas, que vivían hace unos dos mil años en la región que hoy ocupan las islas británicas (Inglaterra-Escocia-Irlanda) y la parte norte de España y Francia. Su calendario comenzaba el 1 de noviembre, razón por la cual el último día del año (31 de octubre) se hacía una festividad en honor a Samhain”.
“La Biblia, que es la Palabra de Dios, condena la brujería, condena la hechicería y la magia, bajo la ley del Antiguo Testamento a las personas que practicaban estas cosas se debían matar. (Ex. 22:18, Lev. 19:31, 20:27, Dt. 18:10) y en el Nuevo Testamento dice que los que practican tales cosas no heredaran el reino de los cielos. (Gá. 5:20, Apc. 22:15)”.
Muchas gracias por su receptividad y querer pensar más allá de lo que nos dicen e imponen.



