martes 28 febrero, 2017 a las 3:40 pm
Había una vez un hombre que no tenía ego; vivía en felicidad perpetua, el cielo era su espejo. El agua se lavaba a sí misma cada que él se contemplaba en ella. Los árboles, sus confidentes, eran el tono de su alma. No sabía quién era y no le importaba. Viajaba entre el cielo y […]
