viernes 3 marzo, 2017 a las 2:09 pm
Un aleteo imprevisto fue la primera señal de su presencia. El silencio de la casa acrecentaba mi desconcierto. La pequeña mariposa, tan asustada como yo, golpeteaba a ciegas intentando escapar a mis manotazos enloquecidos. Al fin, después de luchar inútilmente, salí de la habitación. Al regresar la vi acorralada entre el computador y la impresora […]
