domingo 26 abril, 2015 a las 10:49 am
Una tarde de domingo se reunieron en casa de Pedro; la estancia acogía con su sencillez despojada de toda cosa superflua; las paredes eran blancas como el silencio, y acaso se respiraba un aire santo. La mujer de Pedro los atendió con un ágape sin ostentación, y ellos disfrutaron con la honesta gratitud que da […]
