jueves 8 diciembre, 2016 a las 9:17 pm
Qué paradoja que a un hombre y su negación no lo quieran recibir en ningún patio indigno para pasar el resto de sus días allá en la cárcel, en la fábrica del llanto… Qué paradoja que la desgracia existencial no tenga derecho ni siquiera a la indignidad… Nunca había visto a un condenado a cadena […]
