domingo 22 junio, 2014 a las 11:08 am
Iba camino de Éfeso, y lo encontré; estaba descansando bajo la sombra de un árbol; lo reconocí por el resplandor de su rostro, tenía el signo de los iluminados. Tímidamente me senté a su lado y le dije: “Tú conociste al Maestro, y sin embargo no lo conociste personalmente; camino de Damasco, el resplandor te […]
