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Jueves, 1 de octubre de 2026

Esfuerzos de doble vía

Esfuerzos de doble vía

Esfuerzos de doble vía
Sebastián Silva-Iragorri

Hay concepciones, temas ideológicos, teorías pragmáticas, ideas diversas y argumentos sectarios o razonables en casi todos los aspectos del discurrir público y social, pero hay áreas que ante las urgencias y presentaciones económicas exigen más práctica que teoría, más administración que ideología y más ejecución con menos retórica.

Ha presentado el Gobierno Nacional, como ya lo hemos dicho, el Presupuesto general de la Nación para el año 2026, acompañado ahora de una reforma tributaria que la llama “ley de financiamiento”.

La pregunta inicial que se hacen todos los colombianos es ¿A qué se debe, que luego de una primera reforma tributaria abundante y aprobada, ya casi al final del gobierno estén presentando otra reforma argumentando falta de recursos?

La respuesta que ha circulado en todos los medios y luego de investigaciones de cifras oficiales es que el Gobierno ha gastado desordenadamente y el enfoque principal ha sido dirigido hacia los gastos de funcionamiento y la burocracia.

Se ha abusado de la contratación con órdenes de trabajo que son la vía más rápida y fácil y se han llenado las instituciones de burocracia con todos los gastos accesorios y suntuarios.

No se observan, por parte alguna, esfuerzos de austeridad o control del gasto burocrático que está alimentando la sensación de aumento del empleo en las cifras y estadísticas oficiales, generando dudosos espejismos de crecimiento y consumo.

Presentada, luego del Presupuesto, la reforma tributaria, se han desencadenado infinidad de críticas de todos los sectores, empresarios, gremios, corporaciones, agrupaciones y hasta trabajadores que se oponen a aprobar lo radicado, pues en conclusión representa unos gravámenes más para los asalariados y las empresas. Por enésima vez debemos repetirlo: a las empresas no hay que hostigarlas, acosarlas, casi perseguirlas, pues son las grandes generadoras de empleo y producción. Tampoco los asalariados resisten más descuentos ni más cargas, pues con el aumento de la inflación y lo retenido en la fuente, en lugar de elevar sus salarios estos están disminuyendo en su poder adquisitivo. Pero si los recursos se están dirigiendo al lleno de la burocracia estatal ¿Qué puede hacernos pensar que ahora sí tendrán otro rumbo productivo y no serán una expansión más del gasto de funcionamiento?

Esto se lo he escuchado a infinidad de ciudadanos y lo están repitiendo a diario los comentaristas de opinión. No se puede exigir a los ciudadanos o a las empresas más esfuerzos cuando el Gobierno no demuestra ánimo por contener o controlar el gasto público y no tiene una política de austeridad inmediata que haga recortes en el presupuesto sobre gastos inoficiosos o duplicados, de tal manera que ese ahorro de recursos sea el paraguas para sostener el gobierno en la etapa final de su mandato.

No se puede dejar arrinconado al próximo gobierno con más deudas y compromisos sin soportes reales. Además, hay que tener mucho cuidado con el tema de las reservas presupuestales y vigencias futuras que se están revisando y que podían colocar en peligro la ejecución de varias obras de trascendencia que ya estaban listas para licitar y que pueden ahora enredarse.

Si hay reservas que no se ejecutan por obras paralizadas o canceladas, sí se ameritaría una revisión, pero no se pueden tocar las que han integrado el cerramiento financiero y están a las puertas de licitar, adjudicar, o de iniciar obras.

La comunidad y sus diversos estamentos están exigiendo al gobierno, transparencia, responsabilidad y verdad en materia del gasto y su financiación, pues al fin y al cabo los dineros en últimas salen del bolsillo de los ciudadanos.

El Presupuesto para el próximo año puede ser aprobado, pero tendrá modificaciones esenciales en su articulado.

La reforma tributaria no debería pasar y más bien exigirle al Gobierno, en este último tramo de mandato, un fuerte esfuerzo de reducción del gasto público, administrativo y suntuario conteniendo el desbordado gasto burocrático que se ha acelerado al estar muy cercanas las fechas electorales.

Esfuerzos de doble vía es el reclamo de la Colombia de hoy.


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