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Lunes, 5 de octubre de 2026

Ese «varón» llamado Piedad Córdoba

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Ese «varón» llamado Piedad Córdoba
Créditos: Canal 1

Ese «varón» llamado Piedad Córdoba

Manuel Tiberio Bermúdez

La tradición machista nos ha enseñado a definir como «varón» a aquellos especímenes de sexo masculino que son: arrojados, valientes, «sin pelos en la lengua» y que «frentean» cualquier situación que la vida les pone por delante como un reto más para asumir, y del que normalmente salen airosos.

No tengo el gusto de conocer a la senadora, Piedad Córdoba, pero sí tuve la oportunidad de ver el reportaje que Yamid Amat le hizo luego de que sus captores decidieron liberarla y me quedó la impresión de que Piedad Córdoba es lo que llaman los bacanes: «un varón»; es decir, una persona a la que se le nota que solamente tiene un compromiso ineludible: sus convicciones.

Me pareció una mujer de pensamiento libre, que lanza con frecuencia frases llenas de esperanza para un país al que le faltan personas que hablen un lenguaje transparente y comprometido con el resto de la sociedad. Me descrestó su sencillez y su tranquilidad para responder al periodista, y que, otra persona, diferente a ella, hubiera utilizado la entrevista para hacer un altar a su egolatría. 

Respondió lo que le preguntaron sin posturas de ‘mártir’, sin ínfulas de «heroína». Describió a Castaño sin salirse de lo que el encuentro con el jefe paramilitar le dejó en su sentir: «un hombre muy joven para estar en estas cuestiones de la guerra. No es un bobo. Es inteligente» creo que así lo definió, sin aspavientos, sin protagonismos, sin mitificar al personaje.  

Luego señaló: «La conversación con Castaño, fue una conversación de confrontación , muy dura,  porque yo no creo que uno, por más secuestrado que esté, pueda cambiar de la noche a la mañana de línea de pensamiento, de convicciones, de ideas y para él fue sorprendente encontrar una persona secuestrada con mucha altivez y con mucha dignidad y no una persona humillada o acobardada».

Habló tranquilamente del ánimo que la asiste para continuar trabajando por éste País al que la violencia tiene acorralado. Se ofreció como mediadora para interceder ante los alzados en armas y así lograr la liberación, de quienes como ella, han sufrido la desazón y la dura experiencia de una retención. Le dijo al país lo que ya todos sabemos pero que al doctor Pastrana como que «por un oído le entra y por el otro le sale»: para lograr la paz en Colombia es necesario que se tenga en cuenta a todos los actores del conflicto: FARC, ELN, Autodefensas y a todos aquellos que puedan ser parte de la solución que requiere Colombia para poder vivir dignamente y en paz.

Me impactó la actitud de la senadora cuando contó que no le hizo concesiones al temor pues, «cuando repartieron el miedo yo no estaba allí”. Me gustó la serenidad de la mujer que aunque ama no necesita de alharacas para demostrar la necesidad por el ser amado ¿recuerdan la conversación con su esposo?: “Qué hubo hermano? ¡Ahora nos vemos!» Así, con la sencillez de quien sabe que las palabras de amor también son eso, un «¿qué hubo hermano?” sin el empalago de las frases que se aprendieron por costumbre y que no dicen nada porque las han desvalorado el uso cotidiano. 

Quienes disfrutamos la entrevista con Piedad Córdoba nos convencimos, una vez más, que a este país le hacen falta dirigentes que crean profundamente en lo que pregonan, que luchen pasionalmente por los ideales que predican, que griten sus ideas a todo pulmón no a media lengua, sin claridad, sin convencimiento.

Todo lo que oí de la Senadora – a quien desde ya admiro y respeto- me hace pensar que son muy pocas las personas (en esta patria de las posiciones oportunistas) que son firmes y obran de acuerdo a lo que piensan. Aquí, lo que sobran son los camaleones, los que tiene capacidad de acomodarse a la circunstancias del momento,  los que tienen ideas prestadas para descrestar ante los medios de comunicación o en las plazas públicas en unos discursos verborreicos sin fondo ni fuerza y lo que es peor…en los que ya nadie cree. 

Recuerdo también las frases de la señora Córdoba en una reflexión que bien vale la pena la tengan en cuenta muchos de nuestros «padres de la patria» a quienes los votos del pueblo ilusionado en un futuro mejor los han llevado a las más altas esferas del poder y quienes no han querido hacer nada por esta gente que se quedó esperando que ellos,  los representen en sus anhelos y sus sueños. «La cercanía con las personas que me tuvieron secuestrada me hicieron convencer más de la necesidad de trabajar por este país; de la inmensa desigualdad y de la miseria que hay en todas estas regiones; de la necesidad de que quienes hacen parte de la guerra, los jóvenes, el único futuro que les estamos brindando es que se metan a cualquiera de los ejércitos de la guerra. Eso ha hecho que me cuestione mucho y me comprometa más».

Senadora, Piedad Córdoba, con todo el respeto que me merecen todas y cada una de  las mujeres de Colombia, permítame decirle que la felicito y admiro porque usted…es un varón…

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Manuel Tiberio Bermúdez

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