Escobar, Pepes, Gaviria y paramilitares


Foto: La Vanguardia
Escobar, Pepes, Gaviria y paramilitares

Cuando creíamos que todo estaba escrito sobre la vida de Pablo Escobar Gaviria y su muerte en un tejado de Medellín hace 30 años, sorprende el documental “500 días de Escobar”, presentado el domingo 3 de diciembre por Caracol TV, al revelarnos el papel que jugaron los “Perseguidos por Pablo Escobar”, más conocidos como “Pepes”, en la persecución y muerte del capo, después de que se aliaron con la DEA y las FFAA durante el acorralado gobierno de César Gaviria Trujillo, y ya “desempleados”, sirvieron de “semilla” en el resurgimiento del paramilitarismo, legalizado durante el mismo gobierno como cooperativas de seguridad “CONVIVIR”.
Según el análisis que hace la periodista Marta Ruiz, entonces jóven reportera que cubrió los hechos, superado el terror y muerte que con los carros bomba y asesinatos selectivos impuso Escobar, gracias a la alianza entre capos del cártel de Cali, otros mafiosos de Antioquia y Colombia como los hermanos Castaño, exguerrileros desmovilizados del EPL, como Don Berna, la DEA norteamericana, la Policía, el Ejército y el bloque de búsqueda formado para encontrar al capo, ante la amenaza creciente de las FARC y el ELN, el gobierno colombiano, sus Fuerzas Armadas y la DEA y otras agencias de inteligencia norteamericanas, decidieron aprovechar los vínculos tejidos y la experiencia ganada por los “Pepes”, para luchar contra las guerrillas ya financiándose con el narcotráfico, buscando quitarles los cultivos y laboratorios en sus zonas de influencia y exterminarlos usando los métodos ilegales y violentos aprendidos y aplicados por los Pepes durante la cacería de Escobar.
Así fue, como las cooperativas de seguridad “Convivir”, tomaron fuerza en Córdoba y el departamento de Antioquia, durante la gobernación de Álvaro Uribe Vélez, -a quien, en 1982, las FARC habían asesinado a su padre-, y ya fortalecidas, con ayudas y armas suministradas clandestinamente por las Fuerzas Armadas, narco-hacendados, lavando dineros en la ganadería, palmicultura, en las bananeras, etc, apoyados por industriales, comerciantes y otros empresarios legales, terminaron estructurando el proyecto político militar de la “Refundación de la Patria” formando bloques regionales de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, -en el suroccidente colombiano y en el departamento del Cauca, el Bloque Calima-.
Este proceso derivó en la ejecución de numerosas masacres de campesinos que fueron desplazados y despojados de sus tierras acusados de ser colaboradores de las guerrillas izquierdistas. También en el control de numerosas alcaldías, gobernaciones, entidades oficiales y dineros de la salud administrados por EPSs, cuando sus candidatos ganaron elecciones locales y regionales y finalmente llevaron a la presidencia a Álvaro Uribe Vélez, al que apoyaron decididamente clanes tradicionales de parapolíticos, tal como lo han confesado: Mancuso, Don Berna y otros jefes paramilitares que fueron extraditados cuando empezaron a confesar la verdad y en Estados Unidos fueron condenados sólo por narcotráfico y no por las masacres, despojos de tierras y otros crímenes cometidos por las AUC.
Los aportes del documental presentado este fin de semana por Caracol TV y las recientes declaraciones de Mancuso acerca del respaldo activo que recibieron de la gobernación de Antioquía, de su titular Álvaro Uribe, de su secretario de Gobierno, -el “helicoptereado”- Pedro Juan Moreno y del Ejército, cuando ejecutaron la masacre de El Aro y el asesinato de quien la denunció: el abogado Defensor de Derechos Humanos Jesús María del Valle, nos permite ir atando cabos sobre el origen de la violencia que heredamos y que muchos de sus actores principales quieren ocultar y falsear, buscando lavar sus responsabilidades y reescribirla, mientras intentan desacreditar y desvirtuar las investigaciones adelantadas por el Centro de Memoria Histórica, la Comisión de la Verdad, la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP ,y las confesiones de los testigos que se salvaron de que los callaran para siempre y de cabecillas paramilitares como Mancuso y Don Berna.
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