ERES


ERES

Eres quien no es. Quien se fue tras la colina de oros y encontró la piedra. Encontró la humedad y el día envuelto en sudarios.
En las manos un faisán blanco comió tu río.
En la mirada cinco estrellas caídas sonaron a diluvio.
En la espalda una carga de esperas se llenó de lágrimas.
En los ojos, un grito y mil reclamos.
Pero hay en tu mirada cuatro ángeles; esperan redimir tu voz, esperan el arrullo de las nubes, la caricia no tocada.
Eres quien no está. Estás en el barco sepultado, los faroles resisten la ventisca, tres gatos persiguen tu sombra.
Tres días y tres noches volverán con tu vacío.



