ENTRE EL MIEDO Y LA RECONCILIACIÓN


ENTRE EL MIEDO Y LA RECONCILIACIÓN

El domingo pasado 27 de mayo del presente año, el día “D” de la democracia colombiana, como lo bauticé en una columna anterior por su importancia y trascendencia en nuestra propia historia y en nuestro futuro próximo, se realizaron en Colombia las elecciones presidenciales para escoger al mandatario colombiano y sucesor de Juan Manuel Santos, en su versión número 60 de historia republicana, desde que Simón Bolívar la iniciara en el año 1.819.
Los resultados de esa contienda electoral ya son muy conocidos a nivel nacional: Iván Duque con 7.567439 votos (39,14%), Gustavo Petro, 4.850.475 (25, 09%), Sergio Fajardo con 4.588.299 (23,73%), Germán Vargas Lleras, 1.407.495 (7,28%) y Humberto de la Calle con 399.100 votos (2,06%).
Además de estos resultados matemáticos y sorprendentes, políticamente hablando, estas elecciones fueron las primeras del posconflicto y unas de las más seguras en cuanto al orden público se refiere, al igual que las más participativas de la historia por parte de los ciudadanos colombianos aptos para votar, con más de 19 millones votos válidos, un dato interesante que nos muestra un repunte ciudadano y un golpe a la apatía tradicional y a la abstención generalizada de cada cuatro años.
Esos resultados son sorprendentes dentro del campo de la política tradicional colombiana, que dicho sea de paso ya pasó a mejor vida de acuerdo con los mismos, conformando el grupo de los perdedores Germán Vargas y Humberto de la Calle, con solo el 10% de la votación total, una situación que da mucha vergüenza y los coloca en la picota publica, mostrando que ya el pueblo colombiano está reaccionando tarde y está hastiado de la politiquería, pero al fin y al cabo algo es algo y peor es nada, en contra de “los mismos con las mismas”.
De igual manera, la otra gran sorpresa “verde” la protagonizó el independiente Sergio Fajardo, con la llamada Coalición Colombia, conformada por el Polo y la Alianza Verde, quien dicho sea de paso, estuvo a punto de alcanzar a Petro en un “voto finish” admirable y sensacional.
Pero lo más interesante sucedió en la punta de la contienda, cuando en primer lugar se colocaron a la cabeza de la misma dos posiciones ideológicas muy antagónicas, como el agua y el aceite, que muestran la realidad política colombiana actual de manera categórica, representada con dos nombres Duque y Petro y dos sustantivos simbólicos con los cuales hay que decidirse por uno de ellos en los próximos 17 días: el MIEDO y la RECONCILIACIÓN. El miedo a Duque, porque por más que quiera mostrarse autónomo, detrás de él está la sombra maléfica del “que sabemos”, Uribe, de quien ya sabemos su historial y su negativa frontal a la paz. Y la reconciliación con Petro, porque él encarna esa nueva Colombia, que busca afianzar la paz, por encima de los partidos y los odios que nos martirizaron por décadas, desembocando en la COLOMBIA HUMANA, que todos anhelamos.
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Otras publicaciones de este autor: http://www.proclamadelpacifico.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/javier-enrique-dorado-medina/



