Elecciones en Macondo.

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A Macondo, una aldea perdida en la inmensidad, llega el cura Nicanor Reina, para oficiar una misa. El sacerdote se alarmó de ver la vida que llevaban los habitantes y, decidió quedarse para cristianizarlos. Inició la construcción del templo. “el más grande del mundo, con santos de tamaño natural y vidrios de colores.” Para demostrar el poder irrebatible del infinito poder de Dios, después de tomar una taza de chocolate humeante, se elevó doce centímetros sobre el nivel del suelo… Fue un recurso convincente. Anduvo “varios días por entre las casas, repitiendo la prueba de la levitación mediante el estímulo del chocolate, mientras el monaguillo recogía tanto dinero en el talego, que en menos de un mes emprendió la construcción del templo.”
Apolinar Moscote vino a Macondo como corregidor sin hacer ruido. Pronto las casas se vistieron de azul. “Pero si viene a implantar el desorden obligando a la gente que pinte las casas de azul, puede agarrar sus corotos”. Abandona Macondo y la siguiente semana vuelve Apolinar Moscote con soldados descalzos. “Puede quedarse se le plantea con tal que cada uno pinte la casa con el color que se le dé la gana”.
Y se tergiversa la política. En cierta ocasión Apolinar Moscote regresó de uno de los frecuentes viajes, preocupado por la situación política del país. “Los liberales, se decía, eran masones, gente de mala índole, partidarios de ahorcar a los curas, de implantar el matrimonio civil y el divorcio, de reconocer iguales derechos a los hijos naturales que a los legítimos, y despedazar el país en un sistema federal que despojará de poderes a la autoridad suprema. Y los conservadores, quienes habían recibido de Dios el poder propugnaban por la estabilidad del orden público y la moral familiar, eran defensores de la fe en Cristo, del principio de autoridad, y no estaban dispuestos a que el país fuera descuartizado en entidades autónomas.” De esta manera, la ideología no es más que la falsa conciencia, de tal modo que los partidos políticos llevan a la división de amigo-enemigo. Las creencias religiosas desvirtúan la vida del pueblo y crean un clima de guerra.
Y, la aldea pasa a ser municipio. Con la unificación de Macondo a la nación llega el tiempo electoral. El día indicado, el domingo se instala una urna de madera, vigilada por algunos soldados. Se votó con plena libertad. En el “conteo hubo tantas papeletas rojas como azules, pero el sargento dejó sólo diez rojas y completó la diferencia con azules.” Y, Don Apolinar interviene “se dejan algunas rojas para que no haya reclamos.” Al día siguiente Apolinar Moscote fue a visitar al doctor Alirio Noguera, “el místico del atentado personal”, quien decía “Lo único eficaz es la violencia.” Su sistema se reducía a coordinar una serie de acciones individuales que en un golpe maestro de acción nacional destripara a los funcionarios del régimen con sus respectivas familias…” “Usted no es liberal ni es nada –le dijo Aureliano sin alterarse-. Usted no es más que un matarife”
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