El volcán del Cauca


El volcán del Cauca

Si hay un departamento en crisis que requiere medidas de urgencia de todo el aparato gubernamental (nacional, departamental, municipal) y el concurso mancomunado de todos los sectores que como perros y gatos comparten el mismo territorio, es el departamento del Cauca.
Después de poco más de un año posterior al acuerdo de paz, sus habitantes creímos llegar al paraíso cuando cesaron los enfrentamientos armados en poblaciones antes azotadas por la violencia, pero la demora de los gobiernos de Santos y Duque en llegar con las instituciones del Estado a territorios desocupados por las FARC y el arribo de grupos armados provenientes de otras regiones buscando apoderarse de cultivos, laboratorios, rutas del narcotráfico, minería ilegal y extorsión, nos bajó de la nube, y numerosos municipios volvieron a ser pasto de cebamiento de los violentos de todas las marcas (de izquierda y derecha).
Como bien lo ha documentado INDEPAZ, en la disputa por territorios se intensificó el reclutamiento forzoso y engañoso de menores, el asesinato de líderes sociales que les estorban en sus propósitos de controlar a la población. También, recrudeció el enfrentamiento entre grupos como el ELN y las disidencias de las FARC, aprovechando que la falsa tregua anunciada por el presidente Petro, el 31 de diciembre de 2022, el único que la cumplió fue el Ejército Nacional, pues los citados grupos se enfrascaron en combates que no cesan en las faldas de la cordillera central, desde Jambaló, Caldono, Silvia y a las puertas de Tierradentro, resultando afectados los indígenas y campesinos que indefensos quedaron en medio del fuego, sin olvidar la violencia endémica que afecta a municipios del sur del Cauca, como Balboa, Argelia, El Tambo y de la costa del Pacífico.
Como si esto fuera poco, a los efectos nefastos que en la economía nacional y regional sumaron la demora de 7 años en iniciar los trabajos de la doble calzada de la Panamericana entre Popayán y Quilichao, la cuarentena de COVID, los prolongados bloqueos a las vías, antes y después del Paro Nacional, y el derrumbe de Rosas, se suma el agudizamiento de conflictos por la propiedad de tierra, especialmente en el norte donde se recrudeció la toma de terrenos arrendados para cultivar caña en el valle geográfico del río Cauca, por parte de comunidades indígenas que insisten en las vías de hecho desoyendo los llamados del Gobierno a concertar entre empresarios y diversas organizaciones étnicas, afros y campesinas que se disputan el territorio.
Como si no bastara, entre las mismas comunidades indígenas se producen conflictos, como el generado por el Resguardo de La María, en Piendamó, y para dirimirlo con los Nasas, los Misaks deciden salir a bloquear la Panamericana, sumándole a los paros forzosos que en tramos ordenan quienes al fin empezaron la construcción de la doble calzada.
El resultado de todo este despelote se manifiesta en la crisis que viven los lecheros, la mayoría pequeños productores propietarios de menos de 10 vacas (además asolados por el abigeato) a quienes la empresa ALPINA, al cerrar su planta de Caloto, no volvió a comprarles el producto, después de beneficiarse de un convenio con el Gobierno Departamental de Temístocles Ortega por cerca de $40.000 millones provenientes de regalías para fomentar la producción lechera en el departamento.
En este clima de desestabilización socioeconómica agravado por la caída de la economía cocalera, al bajar los precios de la hoja y el basuco y mermar los compradores, se suma la baja internacional del precio del café, del que en el Cauca sobreviven cerca de 90.000 minifundistas asentados en el centro del departamento.
A pesar de ser la tierra de la vicepresidenta Francia Márquez y del ministro del Interior Luis Fernando Velasco Chaves, el departamento del Cauca aún no ha experimentado las esperanzas que se abrieron cuando la gran mayoría de sus habitantes votamos por el presidente Petro.
Esperamos que después de la Guajira, el Cauca sea el próximo departamento a visitar para intentar tomar las riendas de este potro cerrero o de este volcán a punto de estallar arrasando con todo.
Ahora es cuando se requiere forjar acuerdos serios y duraderos entre todos los sectores que sobrevivimos en el territorio: gobiernos (nacional, departamental, municipales), comunidades étnicas, empresarios industriales y medianos y pequeños productores.
De no lograrlo, se derrumbará la poca actividad productiva existente en el departamento y su economía dependerá del narcotráfico, minería ilegal, extorsión, atracos a mano armada y a los presupuestos de entidades oficiales, además de los subsidios que el Estado entregue a comunidades indígenas, afros, campesinas, desempleadas y adultos mayores.




3 comments
Edilmar.
viernes 30 junio, 2023 a las 7:59 am at 7:59 am
El anàlisis de Felipe es más que cierto,este es el panorama que se gestó a largo plazo por las diferentes administraciones que pensaron solamente en intereses partidistas o de un sector social,nunca pensaron en el Cauca profundo,de ahí su atraso y sus grandes problemas.
Rafael Nates
viernes 30 junio, 2023 a las 2:45 pm at 2:45 pm
Excelente y actualizado análisis de nuestro panorama Caucano, reflejado a Popayán, este problema ha saltado de corruptos mandatariod en idem mandatarios. Nuestra competitividad vive como el cangrejo, es hora de manifestarnos en las urnas. Está en juego nuestra supervivencia como sociedad Payanesa y Caucana. Ojo!!!
Javier Daza
domingo 2 julio, 2023 a las 9:57 am at 9:57 am
Un análisis muy bien hecho
mi pregunta es y a quién está dirigido?
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