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martes 1 septiembre, 2009 a las 11:25 pm
EL VALOR DE LA SON-RISA

Fotos Semana.com.colombiaaislada29agosto

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
[email protected]

Quienes estuvimos pegados con los ojos y los oídos de la TV en la sesión pintoresca de UNASUR pudimos ver la fotografía de lo que es Colombia en este momento de su historia. En el borde de una mesa cuadrada con una montaña de flores en el medio, unos señores apergaminados, se sentaron a oír una cansona sarta de argumentos y disculpas.

Doce presidentes de naciones suramericanas con sus respectivas minidelegaciones a su costado y defendiéndole la espalda. Hablaron cada uno de su preocupación por la posibilidad cierta de extralimitación de incursiones de la fuerza militar gringa que engrosará la gran masa armada que posee Colombia.

Nadie dudó que nuestro país tiene los dos problemas que le minan sus entrañas y que sería insólito que alguien no estuviera de acuerdo en que hay que luchar contra ellos. Es verdad que el narcotráfico es un monstruo que se ha dejado crecer con la complacencia de gobiernos, congreso, banca, industria, comercio y ciudadanía. Todos sabemos que el terrorismo, tiene nombre propio: farc, paras, eln, bandas urbanas e incluso las fuerzas oficiales han entrado a conmover los cimientos institucionales con los falsos positivos. Y hasta los mandatarios extranjeros, como Lugo y el docto presidente de Surinam, anotaron que la injusticia e inequidad social es otro mal, tan maligno, como estos dos que aquejan a nuestra patria.

El micrófono fue pasando de boca en boca y veíamos la cara de los mandatarios. Ahora estaban serios, luego, fruncían el ceño y, de pronto, sonreían para templar sus afirmaciones y desacuerdos. Porque, en general, ningún país estuvo de acuerdo en que el acuerdo firmado con los Estados Unidos era bueno en si mismo porque nadie lo conocía. Y nadie que esté cuerdo puede respaldar algo que no se conoce, si no hay verificación, dijo el amigo Alan García.

Mientras todos daban razones para poner freno a un gaseoso acuerdo, Colombia mostraba en su presidente y su adusto canciller una cara sombría y preocupada. Cinco o seis horas de peroratas aburrieron hasta al carioca Lula, pero alguna vez sus labios dibujaron una sonrisa de alivio y todos afables se presentaron para la consabida foto del recuerdo. Nuestro mandatario fue hosco y estuvo a la defensiva con su moño despeinado y sus dientes apretados. Nunca se le vio la muestra de la sonrisa de un hombre victorioso y popular como luego quieren hacer ver los medios en el papel. Más vale una imagen agria que mil adulaciones de los medios.

Esa es la cabal cara de Colombia en los momentos actuales. Muchas flores en las mesas de trabajo, muchos subsidios y migajas, muchas esperanzas e inmunidad de y para la ayuda norteamericana, muchas armas para los “héroes” militares, pero boca sellada para sacar de la pobreza a un pueblo sin empleo y sin seguridad social que tendrá que aguantar quiensabe cuantos años la eficacia de estos escuadrones que llegan a nuestro territorio.

Cómo le cuesta a Colombia sonreír frente a su futuro. Ya nos dimos cuenta cual es el respaldo que tenemos y quién lo brinda. La mano de Obama está lejos para calentar nuestra economía y sólo acierta a mandarnos más armas y aviones C-17 con el imponente logo US AIR FORCE bien lustroso para continuar la guerra.

31-08-09 – 10:35 a.m.

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