El último mensaje de Pepe Mujica para el Cauca

El último mensaje de Pepe Mujica para el Cauca
Por David Luna.
Hace 8 años, en una conversación íntima y extendida con el expresidente uruguayo José “Pepe” Mujica, el quilichagüeño Hernando Betancourt tuvo el privilegio de recoger uno de los últimos mensajes del líder latinoamericano, dirigido al Cauca y especialmente a Santander de Quilichao.
Durante el diálogo, Mujica reflexionó sobre la necesidad humana de creer, la trampa del consumismo moderno y el papel destructivo de las guerras. “El hombre necesita creer en algo, aunque no sea verdad. Eso le permite vivir”, expresó, aludiendo a cómo las religiones, a lo largo de la historia, han llenado ese vacío existencial, hoy desplazado por el mercado.
Mujica fue enfático al señalar que el egoísmo, si bien es natural para la supervivencia, debe ser moderado por la conciencia social. “Somos gregarios, no podemos vivir solos. Necesitamos del otro”, afirmó. Desde su visión, la acumulación civilizatoria —desde el fuego hasta la biotecnología— es una herencia colectiva que debemos valorar sin arrogancia.
Al hablar de Colombia, fue directo: “La guerra la salvó de convertirse en otra Venezuela, pero ahora el reto es saber vivir en paz”. Mujica instó a “desarmar los corazones”, abandonar la soberbia y aprender a mirar al otro con respeto. Para él, los peores pecados son los relacionados con el egoísmo.
Frente al actual modelo económico global, advirtió sobre el sinsentido de destinar enormes recursos a la guerra, mientras millones viven en la pobreza. “Una escuadrilla de aviones puede costar más que todo el aparato industrial de un país pequeño”, afirmó, cuestionando la lógica del complejo militar y su influencia en la política mundial.
Mujica también dejó una reflexión sobre el servicio y la trascendencia: “Hay gente que vive después de muerta y hay quien está muerto en vida. No nos podemos morir con la música por dentro”.
Hernando Betancourt, visiblemente conmovido, concluyó: “Para mí, Mujica es un ídolo. Un hombre que eligió vivir con sencillez, servir con honestidad y dejar un legado de pensamiento libre. Su mensaje para Colombia es claro: todavía estamos a tiempo”.



