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viernes 15 junio, 2018 a las 12:18 pm

EL SUEÑO ES UN PAÍS DE ENSUEÑO

Leopoldo 2
EL SUEÑO ES UN PAÍS DE ENSUEÑO
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

EL SUEÑO ES UN PAÍS DE ENSUEÑO

EL SUEÑO ES UN PAÍS DE ENSUEÑO
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Cuando uno se mete debajo de las cobijas ni se da cuenta que empieza a viajar. Se despoja de ropas innecesarias, se viste de pasajero y el bus del sueño lo lleva hasta el país que no había soñado. El tiquete no dice a dónde lo llevará ese avión que volará muy alto y le enseñará escenas y personajes que, incluso, pueden ser conocidos o familiares.

No sabe uno a qué horas llegará… ni siquiera tiene uno que alistar ropa o un regalo para alguien. No. Va uno ligero de ropas y nunca sabe si el viaje lo llevará hasta una región polar o – incluso – lo puede dejar en el mismísimo infierno. ¿Acaso a usted no lo ha llevado ese avión a fiestas, al pasado, o se ha encontrado a boca jarro con otra novia – o con la misma -, y hasta le responde lo que usted no pensaba?

El sueño es un vehículo muy cómodo. No siente uno el viaje. Ni hay necesidad de llevar ajuar, ni de tomar pastas para el mareo, ni faltará el equipaje. Ni vale el pasaje. Uno va de gratis. No le importa nada que no le digan a dónde quiere ir o que no pasará por este lugar o por allá… Pero que llega, llega. Y a veces no se acuerda uno en dónde estuvo. Se encontró con gente desconocida y hasta consigue novia y… nada.

También puede usted tener pesadillas por haber comprado el pasaje equivocado. Llegará a un país y todos serán desconocidos. Uno andará como todo un zombi. Se encontrará a boca jarro con seres raros que hablan en otra lengua y entrará a lugares solos con muchas casas vacías. Parece que estuviera en el oeste en una esquina por donde aparecerá el malo.

Mas no. No hablemos de lo que no es bonito. Porque decir ensueño es hablar de cosas bonitas. No de lo que sucede en cine. Allá no necesita uno llevar plata, o sea, sacarla del banco. No. Allá le aparece a uno en el bolsillo o… incluso, la saca uno sin pensar si llevó y no preguntará uno cuánto cuesta. Por eso está uno en el país del ensueño.

Allá uno está, fresco. Solo, independiente, ni necesita casa o comer. Lo único es que sí asiste uno a fiestas y tiene con quién bailar. No, no. Qué pena. No digo más porque llenaré a todos de envidia y querrán ir hasta allá. Cuando desee volver todo se me puede parecer a Cali o Bogotá… No.

El país del ensueño no es el lugar donde uno vive. Es otro mejor, más libre, más light, más brillante y menos riguroso. No hay religiones ni obligaciones ni importa mucho comer y hacerlo a horas fijas. Hay iglesias pero uno no entra. Y… claro, también uno se toma sus polas y tiene amigos y amigas. Pero no las puede traer.   

El país del ensueño es sueño y nada más, casi lo dijo Calderón de la Barca. Pero no lo pintó como yo ahora. Perdón.

05-06-18                                      11:40 a.m.

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Otras publicaciones de este autor: http://www.proclamadelpacifico.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/leopoldo-de-quevedo-y-monroy/

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