El sello del amor y la disciplina


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El sello del amor y la disciplina.

El amor es el mayor protector de la vida. De la misma manera Dios envío a su Hijo unigénito para redimirnos de nuestros pecados; dio su vida en la cruz por todos sus hijos. Debemos sellar el amor, con más amor y con mucha disciplina.
El gran mandamiento que nos dejó Dios en sus Diez mandamientos es el amor a Dios por sobre todas las cosas, el segundo es el amor a nuestro prójimo, y el amor así mismo.
A través del amor, todo cambia, todo puede lograrse por amor, todo se soporta, todo se sufre. El único que ha dado la vida por amor a sus hijos es Jesús.
El amor de Dios es tan profundo que nos da la energía que nos mueve a amar a nuestro congénere, a perdonar, a recuperarnos y a dar más. Lo anterior nos lleva a amarlo en verdad: en espíritu, alma y cuerpo.
El amor de Dios connota que debemos someternos a su voluntad y a aceptar la disciplina, porque el Señor, al que ama corrige. Esto significa que se debe cumplir la Ley Divina.
El amor a Dios es la fuente que le da sentido a nuestra vida y, por ende, el amor que le brindamos a nuestra familia y a nuestro prójimo.
El amor que la mujer le pide a su esposo es que la ame de verdad y por eso sellamos el amor con la bendición (Dios- Notario). Un amor autenticado, con el sello del amor.
Si sellamos con el sello del amor, protegemos a la familia bajo la cobertura de Dios y nuestros hijos se levantarán bajo la disciplina del verdadero amor. Nuestros hijos se sentirán sellados con el sello del amor y la disciplina que es el verdadero amor.
De la misma manera, nuestro prójimo nos recordará porque ante los problemas, los hemos resuelto con el sello del amor.
Por situaciones adversas que nos depara la vida, muchas veces el sello del amor se opaca. No obstante, el verdadero amor siempre está comprometido con Dios, la familia, el prójimo y con nosotros mismos.
Tenemos el sello de la propiedad, porque somos valiosos y sellamos a nuestra familia desde el amor; y sí importa legalizar nuestro amor, porque es un acto de honor protocolizar el amor en el cielo y en la tierra. Así como Dios lo hizo.
Efesios 1:3 Nos dice que hemos sido sellados con el Espíritu Santo de la promesa. Dios pagó su promesa de enviar a su Hijo y redimirnos de nuestros pecados.
La invitación es debemos sellar nuestro compromiso con Dios desde el amor y la disciplina. Tú decides.
Bendiciones.
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