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Sábado, 10 de octubre de 2026

El retorno de la barbarie

El retorno de la barbarie
El retorno de la barbarie
Imagen IA: https://x.com/i/grok

Víctor Paz Otero

El año de 1933 señala un momento decisivo para la consolidación y la confirmación del poder político de Adolfo Hitler. Convertido en canciller de Alemania se inicia un ciclo de horror y de exterminio que vino a comprobar que la historia humana es una especie de oscuro escenario donde la supuesta e ilusoria RAZON histórica y también la cacareada RACIONALIDAD que prometía el advenimiento no era de la modernidad, no eran más que mitos teóricos artificiales fabricados por el ocio especulativo de algunos filósofos. Se confirmaba que ni la razón ni la modernidad conducían al deseado “progreso” o a la conquista de la felicidad en la civilización de los humanos. La historia se convertía en el escenario donde la razón se enloquece y se torna destructiva y perversa. El aparencial progreso empezaba a conducir al infierno y al predominio de las más oscuras fuerzas irracionales.

La segunda guerra mundial con sus 60 millones de seres humanos sacrificados encarnaba ese momento, donde las ideologías de las derechas políticas, pretendieron plasmar y realizar su macabra visión del poder en el mundo.

Solo hace ochenta años que acontecía, tal vez la mayor tragedia en el flujo de la historia humana; pero lo increíble y quizá también lo incomprensible, es que justo en este momento del año 2025, se perfila y se configura en el equívoco horizonte de nuestra sociedad planetaria, un nuevo elenco de trágicos e irracionales elementos, que anuncian y están ya conduciendo, a mayores y más terribles consecuencias para el incierto destino de nuestra especie.

El delirante presidente gringo, ese sí autentico lunático, enloquecido casi del todo por el propósito de alcanzar el control del poder planetario, se está transformando en una versión “mejorada” de la peligrosa y criminal figura de un nuevo y despiadado Hitler.

Se trata de un sujeto intoxicado por una envenenada y trasnochada ideología de extrema derecha que apela y se alimenta de una infame y supuesta “superioridad blanca”, para iniciar y fundamentar una nueva reordenación geo-política de la planetaria sociedad contemporánea. Claro que en sus presupuestos ideológicos no esté el de exterminar judíos, al contrario, al gobierno judío lo protege y lo convierte en indispensable aliado militar y político, que colabora con estremecedora eficacia en adelantar el genocidio contra el pueblo Palestino, tal como lo hemos visto, hasta televisado, en días recientes. Los judíos del reencarnado y flamante nuevo Hitler son los millones de migrantes que masivamente han llegado durante muchos años y que según el presidente Trump han invadido y degradado su paraíso de plástico.

En cuanto a sus ambiciones para ampliar y conquistar más ESPACIO VITAL para su envalentonado y proyectado sueño de imperio tecnocrático, se ha mostrado aún más goloso que su antecesor germano. Se ha mostrado partidario de incorporar a la silenciosa y despoblada Groenlandia, hoy perteneciente a los países bajos, al extenso territorio de sus dominios. Llegó al poder diciendo que tomaría a Panamá; que el canal era una cosa gringa. A Canadá le ha sugerido que se convierta en un nuevo estado de la Unión Americana. Para la franja de Gaza ha prometido convertirla en un balneario de lujo, que por supuesto será edificado por sus propias empresas inmobiliarias. Para Venezuela está madurando una vergonzosa invasión con armamentos hasta nucleares y, por supuesto, no solamente por desplazar del poder a lo que queda del Chavismo sino por apropiarse de las inmensas riquezas de petróleo y minerales que contiene el privilegiado subsuelo de la nación hermana. Pero lo terrible y, está ya anunciado públicamente, de la aventura pirata e imperialista sobre Venezuela, proseguirá invasión terrestre sobre esta fábrica de cocaína, que es como denomina, con dulzura poética de aliado estratégico, a la precaria sociedad “democrática” llamada Colombia.

Nada de lo anterior es ficción. Todo está sucediendo frente a nuestros ojos. Pero lo más inquietante, lo más terrible y lo más cercano y posible, es que el delirio criminal e imperialista de Trump lo puede llevar a cabo, pues el maneja muchos de los elementos del desastre, la fuerza nuclear y el mayor ejercito del mundo. Y además tiene las manos sucias y libres para actuar en un escenario donde el derecho internacional.


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