El Regreso de Peláez
Por: Luís Barrera
Ningún político en el Norte del Cauca en las últimas décadas ha llegado tan alto en el apasionante trajín y los honores de la política partidista como el ex senador Humberto Peláez Gutiérrez.
Juez de la República, concejal, diputado, exgobernador de los caucanos, presidente del Senado, presidente de los parlamentos Andino y Latinoamericano; su admirable trayectoria ha sido reflejada en destacadas condecoraciones entre las cuales se encuentran la medalla “José Hilario López”, máximo reconocimiento del Departamento del Cauca; la Orden del Congreso de la República de Colombia en el Grado de Gran Cruz; y diversas condecoraciones otorgadas por los gobiernos de Cuba, Honduras, República Dominicana, Marruecos, Panamá y Venezuela.
Hoy, ha decidido a sus 73 años de edad, pensionado por el legislativo colombiano, regresar a la arena política con inusitado entusiasmo porque Peláez es de aquellos virtuosos políticos que mientras respiran, aspiran.
Esta vez, el veterano exsenador ha puesto casi como requisito ‘sine qua non’, que el apoyo masivo de sus eventual candidatura a la cámara alta sea con el aval y respaldo del Partido Liberal del cual fue el último gran “jefe de jefes” en el Norte del Cauca.
En la Política no se puede descartar por completo la experiencia, ni mucho menos los valores y principios que sustentan ideológicamente las colectividades en sus organizaciones regionales, es por ello que se debe de mantener un balance entre lo viejo y lo nuevo, sacando provecho de lo mejor de cada uno.
El retorno de Peláez Gutiérrez a la política activa nos hace preguntar necesariamente ¿en dónde quedó el relevo generacional, que pasó con los nuevos líderes y por qué la región más productiva del Cauca como el norte perdió liderazgo político?
La juventud siempre ha sido un instrumento político al servicio del cambio social. Generación rebelde y combativa, portadora, casi en sí, de la transformación, para el discurso de algunos sectores sociales o visionarios políticos que asignaban dicho papel a los jóvenes y lo fijaban en el futuro.
El Norte por los efectos del llamado “caucanibalismo” sucumbió a la falta de cohesión y unidad a la hora de representarnos y sostenernos en los cargos de elección popular, pues a quien intenta volar alto siempre termina cortándole las alas, por la vía de los celos, los odios, las revanchas e incomprensiones.
Pero ¿quién le puede negar a Peláez su legítimo derecho de volver a poner su nombre y reconocida experiencia a la consideración de la opinión pública? Si los nortecaucanos cuando el exsenador dejó el espacio en el congreso nunca entendimos lo que era asumir un relevo político como un cambio de percepciones, opiniones, oportunidades y comportamientos políticos del electorado, fruto de la incorporación de nuevas generaciones a la arena política a través de diferentes actitudes, liderazgo, participación y vocación.
Creo que la fundamental misión de asumir responsabilidades de conducción, como en esta primordial materia de la actividad política como en todas aquellas otras que se cumplen en distintos sectores de nuestra sociedad, tanto públicos como privados, no puede ni debe ya ser cumplida lucida y vigorosamente por quienes han visto transcurrir el tramo más extenso de sus vidas; si la habrán cumplido bien o mal, esto queda para el juicio de la historia, pero su relevo es indispensable.
Admiro, respeto y hasta votaría por Humberto Peláez Gutiérrez porque conozco su brillante carrera política, los caucanos le debemos mucho por lo que aportó como aguerrido batallador del Liberalismo y la región, nadie le llega como orador y político habilidoso ni siquiera a “los tobillos”, pero también soy de los que piensan que sigue siendo necesario el cambio generacional en la dirigencia política del Cauca, para ensayar nuevos liderazgos que hagan valer el enorme potencial de su diversidad etnocultural y geográfica.
El futuro de la democracia se encuentra en los líderes jóvenes del mundo. En los líderes jóvenes en los gobiernos, los partidos políticos, jóvenes activistas y líderes comunales y sociales, jóvenes defendiendo y promoviendo la transparencia, el respeto a la dignidad humana, la rendición de cuentas y la equidad.
El éxito del relevo generacional en el norte del cauca, dependerá en gran medida, de que la población votante perciba también este cambio como positivo y sea a la vez parte de las demandas exigidas por ellos y no solo por la militancia de los directorios, mientras tanto me quedo con Peláez II aunque, yo nunca voto por alguien, siempre voto en contra de alguien.
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