El Pacífico se prepara para dar una lección histórica de civismo


Ante la inminencia de la segunda vuelta presidencial este próximo domingo 21 de junio, el país se encuentra en un estado de máxima alerta. El propio ministro de Defensa, Pedro Sánchez, ha advertido sobre información de inteligencia que señala posibles disturbios y alteraciones del orden público una vez se conozcan los resultados del escrutinio.
Si bien es comprensible y acertada la anticipación de las autoridades al activar mecanismos de monitoreo para neutralizar tanto las acciones violentas como las perversas campañas de desinformación, desde Proclama del Pacífico levantamos la voz para trazar una línea clara: las amenazas de caos y las estrategias del miedo no tienen, ni tendrán, cabida en las comunidades nobles, sencillas y profundamente humanas del Pacífico colombiano.

Nuestra región ha sido víctima ancestral de una violencia ajena que nunca nos ha pertenecido. Por eso, este proceso electoral no puede ser la excusa para que nos arrastren a nuevos escenarios de confrontación.
En estos días previos, durante la jornada electoral y en la semana subsiguiente, el imperativo categórico para los habitantes del Chocó, Valle, Cauca y Nariño debe ser mantener la calma, la cordura y la sensatez.
Es natural que en un ambiente de alta polarización política aparezcan agravios, insultos y desafíos diseñados para hacernos perder los estribos; sin embargo, responder con cordialidad y templanza es desactivar el juego de aquellos pocos a quienes les conviene la violencia.
Acudir masivamente a las urnas a ejercer el deber cívico debe ser una fiesta de reencuentro con amigos, familiares y copartidarios, un acto de afirmación democrática y no un campo de batalla.
La moneda de este balotaje solo tiene dos caras y, al participar en él, nos comprometemos a aceptar el resultado del «carisellazo».
La verdadera inteligencia social radica en saber ganar con humildad y, si nos corresponde, aceptar la derrota con dignidad.
Invitamos a todo el litoral a disfrutar de un ejercicio profundamente satisfactorio: respetar el triunfo ajeno con la misma altura con la que esperaríamos que los demás respeten el nuestro.
Esto es lo que define a una sociedad civilizada.

El Pacífico colombiano lleva décadas buscando la paz, la tranquilidad y la sana convivencia; hagamos de este domingo la oportunidad de demostrarle al universo que esta región no solo anhela la paz, sino que es capaz de darle al mundo un ejemplo supremo de civismo, concordia y convivencia cívica.
Otras publicaciones de Alfonso Luna Geller en Proclama del Pacífico:



