Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Lunes:
Popayán 9 y 0
Cali 9 y 0
Lunes, 12 de octubre de 2026
viernes 1 junio, 2012 a las 9:22 am

El Pablo que todos llevamos por dentro

Por: Luís Barrera
Ya está en la pantalla chica la telenovela que reconstruye la vida y obra macabra de uno de los personajes más odiado y amado de los colombianos. Caracol se anota otro punto alto en el rating de sintonía televisiva con la puesta en escena de Pablo Emilio Escobar Gaviria, “El patrón del mal”.


Con opiniones divididas esta producción promete por su contenido ser una de las exitosas series que tendrá en vilo a millones de televidentes de alguien que de un mal ejemplo de vida terminó siendo imitado y se convirtió en el máximo exponente de la cultura traqueta y mafiosa que se quedó en la conciencia de muchos para ser un estilo de vida.

Con el visto bueno de los familiares del capo y los de algunas víctimas como los hijos de los inmolados Luís Carlos Galán y Rodrigo Lara Bonilla, esta telenovela ha vuelto a poner sobre el tapete el papel de los medios de comunicación en todo el proceso de reproducción de la “cultura traqueta”, ya que hay una sobre-exposición de programas que relatan la vida de un mafioso, con el pretexto de mostrar la realidad nacional, pero como único trasfondo el interés comercial dado que desafortunadamente este tipo de series televisivas tienen altos índices de audiencia y esta no es invitada a discernir sobre los mensajes implícitos del programa, solo se les incentiva a consumir y a reproducir la cultura traqueta.

En Colombia siguen triunfando así sea temporalmente los malos, los bandidos y los que se ponen al margen de la ley porque para que reine el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada.

La actual coyuntura económica ha hecho que la ética sea lo último de que preocuparse en la práctica, institucional, empresarial y social. “En épocas de vacas gordas”, todos somos muy éticos y nos preocupa mucho la responsabilidad social de la comunidad, la suerte de los demás, pero cuando las cosas vienen mal dadas, y las empresas y la propia sociedad están a punto de hundirse, lo que funciona es la ley del más fuerte.

La ética y los patrones del bien es un lujo para cuando nos lo podemos permitir. En la actualidad las empresas, entidades, instituciones y las comunidades desgraciadamente han caído en el facilismo y necesitan de personas capaces de resolver los problemas sin importar lo que haya que hacer para lograrlo. Las empresas o iniciativas productivas confían el trabajo sucio a este tipo de gente, a las que no les importa hacer sangre, y luego miran a otro lado.

Pablo Escobar Gaviria fue un nefasto personaje que muchos llevamos por dentro pues hacemos el mal pudiendo hacer el bien. Este personaje organizó el tráfico de la cocaína creo un sistema de distribución y ganó literalmente millones de dólares. Su supervivencia dependía de su capacidad para atemorizar tenía que cometer actos abominables; básicamente le declaró la guerra a Colombia y Colombia le declaró la guerra a él.

Escobar era vengativo y rencoroso nunca olvidaba un desaire, si alguien iba por él, él iba por ellos de manera espectacular. Fue por su afán de acumular riquezas y la ambición, la mente más criminal, cruel y despiadada que haya existido jamás en Colombia. Temido y admirado creyó que atesorar dinero, riqueza y poder era la salvación suya y la de quienes le imitaban.

Para Medellín, su ciudad natal, él era un héroe y en el resto del mundo fue conocido como uno de los criminales más peligrosos de la historia, el primer cabecilla del narcotráfico, un pionero cuyo legado de violencia y corrupción sigue vivo en el imaginario de un poco de “Pablitos Escobares” varios años después de su muerte.

Le caracterizó su salvajismo absoluto. A Pablo Escobar le encantaban las historias de héroes bandidos que se paseaban por la campiña admiraba su independencia y su forma de socorrer a los necesitados, cosa que el también intentó.

[email protected]

**********************
COMENTARIOS:

Estimado, Luis Barrera, editor de Proclama: buen día.

Me he sentido obligado a leer el texto de hoy que titula: «El Pablo que todos llevamos por dentro«, pues en el texto se supone que todos los lectores llevamos dentro a este fatídico sujeto.

Después de leer el texto ya cambia su sentido en la corta referencia a que «un nefasto personaje que muchos llevamos por dentro pues hacemos el mal pudiendo hacer el bien.»

Muchos no somos todos. Creo no ser susceptible al apartarme de su afirmación en el título que nos sataniza a todos.

Leí la opinión de la mayor parte de los foristas a una pregunta de El Espectador después del primer capítulo presentado en TV de la tal telenovela y en su gran mayoría rechazan su contenido. Afortunadamente no es cierto que todos llevemos a Pablo dentro. 

Atentamente,

Leopoldo de Quevedo y Monroy

Leer más…

Articulos relacionados