El otro presidente interino


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El otro presidente interino

No. No se trata de Iván Duque, el que nombra, firma decretos y leyes a nombre del número uno del Centro Democrático, secta y partido político del unigénito de la derecha colombiana, se trata de ese nuevo esclarecido de la política nacional, el ahora sí, doctor don Alejandro Muñoz, autoproclamado presidente de la Republica de Colombia.
En una sencilla, muy sencilla, austera, pobre, pobrísima ceremonia pública de auto-investidura, el otrora hombre de las artes escénicas (talento necesario en la política), se proclamó como Presidente de Colombia. Ante la imposibilidad de contar con la pompa que tuvieron sus antecesores, Duque, Santos y Uribe, pero en el mismo escenario, es decir, el centro mismo del poder colombiano, frente a la catedral primada, la sede del Legislativo, el Palacio de Justicia y a pocos pasos de la Casa de Nariño, de la que aspira a ser ilustre inquilino a la mayor brevedad, este conspicuo heredero del solio de Bolívar, ante una pírrica pero significativa concurrencia, incluidos unos representantes de las Fuerzas Armadas (unos agentes policiales), manifestó su decisión de defenestrar a Duque y asumir las riendas de Colombia.
El auto-proclamado presidente, doctor Muñoz, comparte con su antecesor el también animal… político, don Uribe V., la sagacidad necesaria que tienen los tiempistas políticos para mostrar sus dotes estadistas. Aprovechando los muy repetidos y graves desatinos del imberbe presidente encargado, Iván, el malabarista, músico y cuentero, Duque, el clima de incertidumbre nacional y los nuevos escenarios del derecho y la diplomacia internacional, impuestos por el otro animal…político, Donald, no el pato, sino Trump, este preclaro y prístino político, el doctor Muñoz, asumió con valentía y determinación el desafío de enderezar el rumbo, por cierto bastante extraviado, de los destinos de la paz y demás cosas de gobierno, que al parecer se le embolataron al encargado y número dos del Centro Democrático, o sea, don Duque.
Como hábil analista de la cosa jurídica, el auto proclamado presidente colombiano, doctor Muñoz, ha esgrimido en círculos íntimos, demasiado íntimos para muchos opinadores, que tal como su colega, el otro presidente interino, el doctor don Guaidó, él cree que acá en la tierra del Sagrado Corazón, el actual presidente colombiano, es decir, el encargado por Uribe, al igual que don Maduro, fue elegido de manera espuria y al igual que el venezolano, el encargado en Colombia ha dado señales de incapacidad profesional y hasta mental para desempeñarse como presidente de Colombia, así sea de manera interina, como lo dispuso el número uno de su partido político.
Al igual que la primera dama del por ahora casi defenestrado presidente Duque, el doctor Muñoz ha hecho caso omiso de las críticas de una creciente, despiadada y desquiciada oposición, que se ha encargado de hacer notar hasta la saciedad lo desaliñado de su traje de proclamación.
Tal como lo hizo doña María Juliana Ruiz, el auto proclamado presidente de Colombia ha optado por no parar bolas a tan procaces y nimios comentarios y le ha dado paso a una novedosa agenda de diplomacia internacional, al declarar su intención de acabar con la lagarteria en el servicio diplomático colombiano, nombrando al soberano, es decir, al pueblo colombiano como único embajador de él mismo, de igual manera también indicó su propósito de buscar el diálogo directo de tú a tú con don Donald, no el pato, sino el presidente de EE.UU., para aclararle de una vez por todas la firmeza con la que va a imponer la autodeterminación y la soberanía colombiana, pidiéndole, o mejor, exigiéndole el retiro de sus tropas y su negativa a participar en una humanitaria invasión a Venezuela, cosa que para el equipo asesor del nuevo auto-proclamado presidente, no es otra cosa que una matanza en la que con sevicia han buscado involucrar a la nación colombiana, sus actuales mandatarios Duque y Uribe.
Aunque el nuevo casi-presidente, doctor Muñoz, ha sido un poco relegado por la gran prensa colombiana, él cree que el masivo apoyo que ha conseguido en las redes sociales y con la opinión pública de base, que es su fuerte, podrían lograrle el reconocimiento que ha tenido su par Guaidó en Venezuela y no ser como Duque: OTRO PRESIDENTE INTERINO.
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