El oro y sus gentes

Por: Hernán Luna
Periodista – Diseñador G. y Subdirector PROCLAMA
“Nunca nada fue más hermoso que la posibilidad de soñar. Bajo su deslumbrante resplandor duermen las almas de los poderosos. Al alcanzar el preciado metal, los ojos se vuelven vidriosos y las gargantas se resecan. Ahí está, el dinero de los dineros, el poder, la llave que abre todas las puertas. Todo es fácil si nos hemos puesto de acuerdo sobre el enorme valor de lo que brilla de manera tan hermosa. Todas las demás contemplaciones se vuelven molestas discusiones sobre lo que de verdad importa, ¿es oro”?
En el Cauca, más específicamente en Suárez, tradicionalmente y desde hace muchos años, una de las actividades económicas de las que viven los pobladores es la extracción artesanal del oro.
La situación en la región es complicada, además, porque grandes empresas multinacionales quieren entrar a explotar el metal sin la bendición de líderes mineros y comunidades de la región.
La vida en Suárez siempre ha girado en torno a la explotación artesanal del metal. Los mineros han sido objeto de denuncias y atropellos, que ven en riesgo su sustento, por decisiones tomadas por organismos como el Instituto Colombiano de Geología y Minería (Ingeominas), que en solicitud hecha al alcalde de Suárez (el 31 de julio del año pasado), Luis Fernando Colorado, ordenó el desalojo de éstas personas. Esa petición se hizo porque los mineros estaban corriendo peligro, pues el terreno donde hacían la explotación es débil y podían ocurrir accidentes si continuaban allí, también por las continuas amenazas.
Pero la verdad, el balance es aterrador: la gente sigue igual de pobre (por accidentes y violencia) y hay alarmas por una tragedia ambiental que puede afectar a la región en sí.
En contraste, en Santander de Quilichao, el panorama es diferente. Hasta el siglo pasado, el territorio tuvo renombre por las explotaciones mineras que se realizaban a lo largo de algunos de sus ríos, entre los que se destacaba el Quinamayó, para lo cual se utilizaban esclavos y todo por el poder que daba tener este precioso metal.
El verdadero significado del vocablo “QUILICHAO” es “Tierra de Oro y (QUILICH) Tierra. La segunda versión se inclina por el significado de “SUEÑO DE TIGRE”, proveniente de la lengua NASA YUWE (Páez), (TYICLI) “tigre” y (CIAO) Sueño, QUILICHAO”; coincidencialmente siempre soñaban con este felino.
Nuestro municipio es epicentro comercial de la mayoría de las localidades del norte del departamento, tiene un potencial turístico que se desarrolla para fortalecer su economía, gran riqueza sociocultural, histórica, paisajística y su gente amable y jovial, mostrando una imagen positiva del municipio ante Colombia y el mundo. Se representa por su multiculturalidad, presencia de comunidades amerindias y afrodescendientes, su arquitectura, hábitos y costumbres particulares, y su gastronomía.
Sin embargo, Santander de Quilichao es la tierra que hoy nos duele a todos, por la inseguridad, por la drogadicción, por los problemas sociales y por los diversos conflictos que vivimos diariamente, “que lástima que ahora solo nos nombren para decir lo malo” (me dice mucha gente en la calle); pero es bueno que queden personas que recalquen las cosas buenas: por ejemplo las idas al río, a San Pedro, a Quinamayó, ir a Belén en las noches a divisar el pueblo (y quién no tiene su propia historia en ese lugar), disfrutar con amigos comiendo papitas y cholados en el parque, la orilla del río que es tan fresca y natural, caminar sin miedo, sin ningún afán ni temor. Tantas cosas que hacen que esa sea nuestra riqueza, nuestro “oro” cultural, que nos hace sentir dignidad y orgullo, pero que contrasta a la vez con la realidad que tanto nos disgusta, pero que de una u otra forma nos toca informarla y vivirla diariamente buscando la forma de no perder la identidad que nos caracteriza.
Pero a pesar de ello, después de tantos años, la relación entre oro y sangre no parece cambiar.
Por ahora, si algo tienen que hacer las autoridades es encontrar a los responsables de las amenazas hacia los mineros (legales o ilegales) y frenar un nuevo espiral de violencia, amarrado, parece ser, a la lucha por el control del metal.
Este es un llamado de atención al gobierno departamental y nacional para que miren la explotación minera con otra perspectiva, con un enfoque hacia la gente de las regiones afectadas y no hacia el poder que significa tener oro, ni a las multinacionales que quieren adueñarse de una u otra forma de esta explotación para convertirla en industria o “negocio”, sin importar el subsistir de la verdadera riqueza que es la “gente”.
Entre otras cosas… En reuniones anteriores realizadas en el mes de junio y julio, en esta zona se concertó mayor capacitación de los entes territoriales y nacionales que abarquen tanto el tema minero como ambiental, y la consolidación de un plan minero con política pública que permita identificar objetivos, diagnósticos y metodologías para esta actividad.
Algunos acuerdos de las reuniones
Mayor capacitación frente a la falta de información detallada y específica relacionada con minerías.
Lograr la consolidación de un plan minero con política pública para el Cauca.
La instalación de una mesa de trabajo permanente que permita la articulación entre las diferentes expresiones del Estado Colombiano, Ingeominas, Ministerios de Justicia, Minas y Energía, Ambiente, Gobernación y entes locales.
Revisión y posible revocación de algunos actos administrativos emitidos por el Ministerio de Minas y Energía, Justicia, la CRC, entre otras entidades del Gobierno encargadas del tema para garantizar y hacer realmente eficaces y operativos en estas situaciones.
Las autoridades encargadas deben ser diligentes, deben ir a constatar la realidad de lo que pasa en Suárez, consultar previamente a las comunidades para que se conozca la opinión de si hay o no acuerdo con la expedición de los títulos mineros, buscar una solución que no acreciente esta problemática y que fomente la cultura y el turismo en esta región tan bella como es Suárez, Cauca.
En conclusión, el verdadero tesoro de la región es nuestra gente, nuestros paisajes y nuestra cultura (que poco a poco va siendo fortalecida), disfrutar de la vida, compartir con familiares y amigos nuestros sueños. Ese es el enorme valor de la riqueza, que aunque no brille y deslumbre físicamente tiene un gran significado para nuestra “Tierra de Oro”.





