EL OPORTUNISMO ELEVADO A PRINCIPIO LEGAL
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Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
No es por navidad ni por jubileo papal ni por el premio para Santiago Giraldo. No. Es por el beneficio que la Fiscalía está regalando por interpretación milimétrica de la ley. El tal principio de oportunidad, es aprovechar la última que tienen los acusados de defraudaciones cuantiosas y casi de violación de derechos humanos, como las chuzadas, para evadir la cárcel y lo justo por sus delitos, “acogiéndose” a este sabio principio que se inventó el Congreso para introducirlo en el Código de procedimiento penal.
Me da risa que prontamente y sin que paguen un solo día de cárcel y ni sean llamados a juicio, los muy ladinos digan que van a “contribuir eficazmente” con la justicia y rueden por países y ciudades dando lora y declaraciones de su buena vida. Me da risa y a ellos también de que sólo nos vengan con chismecitos sobre sus pilatunas y las de sus compadres. Es como un juego niños o como ir a la cárcel en parqués. O es como aprovechar el aviso de “ganga” en un supermercado.
En realidad, puede que el tal “principio” en su origen pudo tener algo de bueno. No vamos a decir que no del todo. Pero, entre otras cosas, este principio -como es tan fino– no lo entienden ni lo piden los chiquitos o pobres delincuentes. Se fabricó en la fragua solo para los altos e ingeniosos y poderosos. Nooo, qué va, de eso tan bueno no lo prueban los de abajo.
Resulta que a todos los que han pedido ese principio, la opinión pública, la prensa y la justicia, los tuvo a la puerta del horno. Y, de un momento a otro, pidieron su cacao y se convirtieron “testigos” de chismes y no de delitos. Por primera vez estoy de acuerdo con Uribe. Quienes han obtenido ese beneficio se han blindado de cualquier sospecha por nada, porque hasta ahora no hay nuevos “datos” ni han llevado a que la justicia halle el fondo y a los responsables intelectuales de “aquello” de lo que se les sindica.
Más bien, debía haber otro principio. Que quien se compruebe que fue mandado por otro, que quien cumpla órdenes de arriba, quede libre de responsabilidad y sanseacabó. Y que siga la justicia coja, ciega y tartamuda buscando a los autores del que principió la cadena del delito o del iter criminis que llaman. Así estaríamos mejor y no estarían tan llenas las cárceles de mandaderos, lagartos, lavaperros o sicarios. Que cojan a los capos, a los señores de cuello blanco, a los padrinos, a los que ordenan y verán que esto se arregla. Como han empezado a hacer con los guerrilleros. Ahí mandaron morir al eterno Tirofijo, bombardearon a Reyes y a Jojoy y han hecho perdedizos a otros. El que la hace la paga, dicen los generales.
Esta y otras sociedades tienen la enfermedad de la pérdida de la memoria. Somos un pueblo sin historia. Nadie vuelve a mirar a atrás. Los políticos han adorado a esa posición. “No hay que mirar con retrovisor” nos dicen. Porque eso es mala costumbre y de pésima educación. Qué tal que los encuentren en wikileaks, o en el laptop personal o hallen la prueba reina o el testigo real. No somos faraones ni chibchas que nos entierran con pecados y tesoros. Primero nos esculcan, nos cobran los impuestos y váyanse desnudos a Donde nadie los recuerda.
15-12-10 – 15:23 p.m.
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